A veces uno recibe los encargos más insospechados…
Hace unos años, me encontraba en la frontera de Costa Rica con Panamá y en el trámite aduanero coincidí con don Mateo Bernales. Un avispado importador de arroz costaricence quien al verme desenfundar una maquina y hacer algunas fotografías en la aduana, entablo conversación conmigo…
.- Oiga, ¿usted es fotógrafo?
.- Mostrándole la cámara… asentí.
.- ¿Le interesa hacerme un trabajo?
.- ¿De qué se trata?
.- Tengo arrendados unos campos de arroz y me interesaría fotografiarlos...
Hace unos años, me encontraba en la frontera de Costa Rica con Panamá y en el trámite aduanero coincidí con don Mateo Bernales. Un avispado importador de arroz costaricence quien al verme desenfundar una maquina y hacer algunas fotografías en la aduana, entablo conversación conmigo…
.- Oiga, ¿usted es fotógrafo?
.- Mostrándole la cámara… asentí.
.- ¿Le interesa hacerme un trabajo?
.- ¿De qué se trata?
.- Tengo arrendados unos campos de arroz y me interesaría fotografiarlos...

Cuando se viaja con los recursos limitados, cualquier trabajo es bueno. Así que acepté después de negociar el precio. El caso es que me quedé durante cuatro días en la hacienda que tenia
Don Mateo. Me puso a mi disposición a un joven panameño quien me hacía de chofer y guía. Francisco era simpático y siempre tenía anécdotas que contarme. Una de las aéreas a fotografiar requería hacerlo desde el aire. Un viejo aeroplano de 1950 me permitió sobrevolar toda la zona. Una experiencia inolvidable por lo fotografiado y el hacerlo bajo un día amenazante de tormenta. Completamente nublado. A pesar que no se suele fumigar en días anteriores a la lluvia por razones obvias. El agua termina diluyendo el pesticida y este no hace su trabajo.
El aeroplano salió cargado con un producto que cuando lo cargamos me fijé que tenía un montón de calaveras en su etiquetado. Nada bueno debía de ser. La sensación de ver una columna de humo que desprendíamos volando a menos de quince metros del suelo fue una sensación tan única como irrepetible. Los días nublados, son ideales para este tipo de locuras.
De las muchas fotografías que se descartaron por que no le gustaron a Don Mateo, se encuentra esta. Personalmente me gusta. Más adelante saldrán a la luz otras.
Don Mateo. Me puso a mi disposición a un joven panameño quien me hacía de chofer y guía. Francisco era simpático y siempre tenía anécdotas que contarme. Una de las aéreas a fotografiar requería hacerlo desde el aire. Un viejo aeroplano de 1950 me permitió sobrevolar toda la zona. Una experiencia inolvidable por lo fotografiado y el hacerlo bajo un día amenazante de tormenta. Completamente nublado. A pesar que no se suele fumigar en días anteriores a la lluvia por razones obvias. El agua termina diluyendo el pesticida y este no hace su trabajo.
El aeroplano salió cargado con un producto que cuando lo cargamos me fijé que tenía un montón de calaveras en su etiquetado. Nada bueno debía de ser. La sensación de ver una columna de humo que desprendíamos volando a menos de quince metros del suelo fue una sensación tan única como irrepetible. Los días nublados, son ideales para este tipo de locuras.
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“Anécdotas”
Copyright © By Jan Puerta 2008
Texto y fotografías con copyride del autor.
janpuerta@gmail.com
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