Por favor, situémonos en el ambiente… Un verano muy caluroso. Una carretera donde pasa un vehiculo cada tres horas. Rozando los cuarenta grados de temperatura. Cinco minutos para las dos de la tarde. Una sequedad en el ambiente tremenda. Calor. Mucho calor. Decidí sacarme la camisa y ponérmela encima de la cabeza, Tenia el sol a la espalda y la sombra que se pronunciaba sobre una pista de asfalto me hacia tener un aspecto grotesco. (Sin la sombra, también tengo el mismo aspecto-
Como siempre llevaba la cámara en la mano. No tenía ninguna intención de hacer ninguna fotografía. La luz no era la más adecuada bajo mi punto de vista. Los que me conocéis, sabéis que prefiero las primeras horas de la mañana, las ultimas de la tarde y los días nublados o con lluvia. Pero siempre llevo la cámara en la mano. Haga el tiempo que haga.
En esto, vi acercarse un perro. Una mezcla entre setter y labrador. Su color negro no era el más adecuado para salir a esas horas. Jadeaba bajo los efectos del calor. Antes de cruzarnos vi mi sombra y la suya que se acercaba. Dispare y me encantó la imagen capturada.
Creo que la llamaré sombra de hombre grotesco y perro caluroso.
“Existencias efímeras”
