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martes, 5 de noviembre de 2013

Componedor de huesos

Historia de un lunes… diferente.
Lo inesperado es algo tan sorprendente en la vida de un fotógrafo que cuando esto sucede, uno le encuentra sentido a todo.
A que viene esta frase, se preguntaran ustedes. Simple y obvio para cualquier fotógrafo que hubiera o hubiese vivido la tarde de ayer lunes, en su propia piel. Pocas cosas, según se mire, pero definimos la fotografía como fiel exponente de la historia, solo necesitamos un par de exposiciones para que nos sintamos satisfechos de la jornada vivida.
Makin of de la tarde de ayer.
A eso de las cuatro de la tarde, me dispongo a salir de casa, con la mira puesta en la estación de servicio donde en poco minutos me pasara a recoger Marco Ávila. Un arquitecto que residió por unos años en la Barcelona post olímpica, y que de vez en cuando, tiene la necesidad de regresar.
Mientras me dirigía al lugar de encuentro, veo una escena que me llama la atención, enfoco y disparo. Mañana la veréis bajo el titulo de diseño. Veo que la tarde empieza bien. Eso significa esperanza practica por lo tiene que venir. Cabe decir que con Marco me desplazo hasta cerca de Los Andes, con el propósito de recoger una partida de aceite de oliva, de una gran calidad y con un precio excelente. El plan era que una vez recogido el aceite, el se acercase hasta supervisar una obra, tiempo este que yo podría aprovechar para hacer alguna que otra fotografía a lo que se cruce por delante y despierte el instinto fotográfico que suelo llevar siempre disponible.

Pero siempre suceden cosas “anormales e inesperadas”.  En el viaje Marco me habla de unos problemas que tiene en mano, motivados por un mal movimiento que hizo. Un fuerte dolor le impide mover con normalidad el dedo gordo de la mano derecha. Me comenta los pasos dados hasta la fecha sin mucho resultado, incluidos visita de rigor al hospital con radiografía incluida y pastilla para seguir engrosando la cuenta de las compañías farmacéuticas. Ante esto, se dedicó a busca a través de internet con alguna persona que compusiera huesos y encontró en San Felipe a una persona, la cual, tenía su peculiar “clínica” instalada en un viejo autobús local de pasajeros. Todo esto, dentro del negocio de vulcanización que regenta desde hace más de treinta años. Al escuchar esto me olvidé de todo lo que tenía previsto hacer y lo acompañe a tal singular experiencia. No nos fue difícil encontrar el negocio de reparación de pinchazos y una vez allí, su hijo, quien ahora dirige el negocio a viso a Don Gerardo. El entorno me volvía loco y la cámara me pedía insistentemente que tomase alguna imagen. Después de las presentaciones de rigor y de la explicación de Marco sobre su problema, Don Gerardo, empezó a trabajar con sus finos dedos los ligamentos y tendones de la mano. Unos masajes enérgicos, donde se podía apreciar el dolor inicial en el rostro de Marco dieron paso a un alivio considerable y poder mover el dedo con total normalidad después de unos pocos minutos.  
Después vinieron unos buenos consejos para los siguientes días y Marco sonreía al tiempo que yo ya había realizado tres fotografías desde diferentes ángulos.
La memoria me llevo a mi niñez y las visitas que realizaba mi Padre a un “espatllador” que recomponía y reparaba cualquier dolor provocado por un mal gesto o un pinzamiento muscular.
La tarde, se había transformado en algo mágico. Y las fotografías que salieron de la misma bien valen un artículo en cualquier revista fotográfica. De hecho, parte de lo descrito aquí, junto a otras imágenes realizadas ayer, conformaran mi aportación mensual a la revista fotográfica que edita el colectivo “Moldeando la luz”. Con el nombre de Luz y tinta.

La tarde, transcurrió tomando un café en una céntrica cafetería de San Felipe. Y terminó en casa de Marcelo Clivati -viejo amigo de este blog- degustando un poco de pan, con aceite de oliva de las tres variedades que compramos, y comercializamos entre nuestros amigos y demás que se van sumando, léase, Picual, Manzanilla y Frantoio Leccino, más una variedad que el propio Marcelo experimento y nos hizo degustar, unas anchoas, un “culin” de vino tinto y una conversación que esta, queda entre nosotros. 

Clic aquí para ver la serie completa:
Copyright © By Jan Puerta 2013.
Texto y fotografías con copyride del autor.
janpuerta@gmail.com

5 comentarios:

  1. Por lo que cuentas el lunes fue muy prolífico para ti, además de hacer buenas fotos comiste muy bien y en buena compañía.
    Excelente.
    Un abrazo

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  2. Lo que se dice un completo... Jeje, vaya lunes... Un abrazo desde Murcia...

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  3. Hasta aqui ha llegado el el sabor de aceite sobre pan.
    Un abrazo

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  4. En la Amazonía tuve un percance en mi tobillo derecho que me puso en serios apuros ya que estábamos un tanto apartados del río y de cualquier embarcadero que pudiera servir como punto de evacuación a la ciudad de Iquitos. Bueno, pues una componedora de huesos nativa, con sus manos y un ungüento a base de hojas y hierbas por ella conocidas me permitió seguir. No me ha quedado ni la más mínima secuela. Un abrazo,

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