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jueves, 29 de mayo de 2008

El club de los jueves... "El instinto"

Instinto

Como definirlo?. Como matizarlo?… En ocasiones las cosas deberían de poder llamarse por su nombre. Al fin y al cabo, así están escritas y así han de ser contadas. Todo este pequeño preámbulo solo es parte de una historia. Comenzó a finales de los sesenta y parece ser que sigue tan vigente como entonces…

Andrés, salía a pasear por las noches. Largas caminatas a medio paso. Era normal reconocer su caminar presuroso recién tocadas las doce campanadas. Era puntual a su cita diaria. Disciplinado como pocos, tenia fama de cumplir todo lo prometido.

.-Un hombre se mide por el valor de su palabra!.

Solía decir cuando daba la mano para cerrar un trato o se comprometía a cancelar una deuda pendiente.

Las cosas cambiaron en uno de sus muchos paseos. El boulevard le tenía reservada una sorpresa de esas que nunca se esperan y menos se imaginan. Un cambio radical se avecinaba en su vida. El caso, es que regreso bastante aturdido a casa. Una media hora antes de lo normal. Su mujer se interesó por ese cambio tan repentino en una rutina que había cumplido hacia dos meses, tres décadas.

Se encerró en su despacho. Sintió murmullos y algún que otro gemido. Pero no pudo abrir la puerta. No respondió a ninguna llamada y así pasaron las horas.

Por la mañana, apenas desayuno y salió a caminar.

Su mujer se extraño por ese cambio de comportamiento, pero no le dio mas importancia cuando a su regreso Andrés le dijo…

.-Amor, desde hoy, solo saldré a pasear por las mañanas. De noche dormiré o bien me encerrare en mi oficina a escribir.

Una nueva vida por delante. Todo parecía perfecto hasta que en el barrio empezaron correr noticias alarmantes. Alguien atacaba a los paseantes nocturnos. Bajo un instinto salvaje, una fuerza desmesurada tenia en jaque a la comunidad.

Andrés se encontraba de espaldas. Mirando por la ventana del comedor. En la calle había cierto revuelo. En pocos minutos, sonarían las doce campanadas. Su mujer al verlo levantado le dijo desde el mismo umbral de la puerta…

.-Menos mal que cambiaste tus paseos nocturnos. Te quedaras hasta tarde?.

Asintió con la cabeza. En silencio.

Mientras ella cerraba la puerta, las primeras influencias de la luna llena se dejaban entrever en la piel de Andrés. Hoy se cumplían tres años de aquella noche. Cuando una sombra misteriosa le mordió en un brazo. Desde entonces, cada treinta días -día más, día menos- vuelve a suceder. El instinto domina a la persona…

"Relatos y fragmentos"

Copyright © By Jan Puerta 2008

Texto y fotografías con copyride del autor.

janpuerta@gmail.com

martes, 27 de mayo de 2008

La casa de mis sueños

Fragmento del relato:
“Mi casa, la del fin del mundo”


Desde aquí puedo observar el mejor camino para llegar al fin del mundo. El horizonte de nuestros pensamientos. Las tardes caen plácidamente recordándome que cada segundo de nuestra existencia esta llena de vida. Un buen te, un libro, algo de brisa, unos ojos enormes y la calma que tanto buscamos.

En el cielo, amparados por gruesos nubarrones varias gaviotas se dejan notar. Un albatros empieza a planear. Le presto atención. Es sublime ver como se aleja. Antes de entrar a casa, observo a un par de cormoranes negros, descansan sobre las rocas. Lo demás, puede esperar.

Copyright © By Jan Puerta 2008

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janpuerta@gmail.com

lunes, 26 de mayo de 2008

El soldadito "con" plomo

Como cada tarde acudí a mi cita diaria. Mis soldaditos de plomo. Mis juguetes preferidos. Pero hoy todo ha sido distinto. Por alguna razón que desconozco mi memoria me ha trasladado a mis dieciséis años. Cuando unos tíos míos, que vinieron de las Américas, me trajeron como obsequio unos soldaditos de plomo muy especiales. Dentro de una cajita de madera, muy bien presentada. Desde entonces, las figuras de soldados, personajes de la historia, populares, caballerías de todo el mundo pasaron a ser mi segunda razón de vivir.

He de hacer una mención especial a esa primera aportación. Se trataba del Rey Arturo y los restantes once caballeros de la mesa redonda. Ellos eran…

Hector, Urien, Plamedes, Gauvain, Koy, Lancelot, Galaor, Sagremor, Tristan, Armadis y Perceval.

Después vinieron muchas colecciones y hoy en día, me he visto a mi mismo convertido en un soldadito “con” plomo. Cosas de la vida.

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sábado, 24 de mayo de 2008

La filosofía del gusano

Pensamientos apáticos sobre...

La filosofía del gusano…

La paciencia termina por hacer los sueños realidad.

El mío es volar.

Lo conseguiré!

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jueves, 22 de mayo de 2008

El creador de mascaras

Que día es hoy? Jueves? Viernes? Que mas da si aun estamos vivos. Intentó razonar conceptos básicos del existencialismo y se perdía en ellos. Todo por lo sucedido hace unas jornadas…

.-Creo que debería de hacer un cambio en mi vida…

Divagaciones que uno tiene a veces en voz alta. Olvidando el oído fino de la persona que esta a su lado…

.-Otro? Otro mas? Llevas demasiados cambios en poco tiempo, no crees? Al final no se si me acostumbrare a tu nuevo rostro.

Mientras se alejaba calle abajo aun recordaba sus últimas palabras…

.-Crees que podrás ganarle al tiempo?

Marga un buen día decidió dejar de ser un personaje normal del mundo para enfrentarse a una realidad donde su propio comportamiento le hacia dudar a cada instante sobre su decisión. Acertada o no, no había vuelta atrás.

A mediados del mes pasado entro en un ambiente paralelo a su mundo. Se perdió entre sombras hasta que un buen día, encontró a un cirujano plástico que podría devolverle su lozana belleza de antaño. Al menos eso creía buscar.

.-Estiramos por aquí, recortamos esta parte y aumentamos los glúteos. Los pechos lo dejaremos para el próximo mes. Desarrollaremos esos labios con una buena dosis de “toxina botulínica

.-Muy bien doctor…

Exclamo al tiempo que la anestesia hacia su efecto. Sumiéndola en un profundo abismo.

Como el tiempo es relativo, cuando abrió los ojos no sabia muy bien donde estaba. Sus recuerdos eran imprecisos. Se encontraba sentada delante de una persona desconocida. Lo observo sorprendida. Verlo con una espátula a modo de batuta dando unos retoques a una figura que parecía grotesca. Era todo un espectáculo. Un fino pincel dotaba de color el rostro. De fondo unas notas de Chopin dibujaban sus dudas en el aire al tiempo que parecían estar dirigidas por movimientos enérgicos.

.-No se mueva “mademoiselle”, solo faltan unos retoques…i “et voilà”

.-Y usted quien es?

.-No se preocupe por mí. Solo soy parte de sus recuerdos. Siga con la lectura.

El escultor podía ver la realidad. Y sus manos, hábiles con la experiencia de haber moldeado mil rostros deformes, jugaban con la mezcla de arcilla y látex que había preparado para la ocasión. Sus pensamientos en voz baja dejaban entrever sus propósitos…

.-Son tan bellas cuando vienen que no saben que su instinto animal terminara por apropiarse de sus cuerpos. Yo solo hago realidad su verdadera necesidad.

Marga, ajena a lo que acontecía seguía entre las páginas del libro de su propia existencia. Sin reconocerse. Algo que suele suceder cuando lo que leemos, vemos o nos dicen, no nos gusta. Sus deseos frustrados, le hacían comprender lo incomprensible y aceptar lo inaceptable. Desde hoy tendría un nuevo cuerpo. Una nueva imagen. Volvería al subsuelo de donde nunca debió salir.

Triste realidad para una chica tan hermosa.

"Relatos y fragmentos"

Copyright © By Jan Puerta 2008

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miércoles, 21 de mayo de 2008

Cangrejo rojo

Pensamientos apáticos sobre...

La filosofía del cangrejo rojo…

Los que caminan hacia atrás, suelen vigilar su espalda.

Los van de frente, también.

La vida es traicionera… a veces.

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lunes, 19 de mayo de 2008

La madre de Nacho

La madre de Nacho pertenece a la etnia indígena llamada Kuna. Vive en una de las comunidades menos agraciadas por el turismo, en la provincia Panameña de San Blas o Kuna Yala. Debido a su situación geográfica.

Se encuentra a pocos kilómetros de la frontera con Colombia. Un territorio complicado debido a que las fuerzas paramilitares dominan la zona. Pocos turistas acceden hasta Puerto Obaldia, motivado por la inseguridad que se vive. Dos vuelos semanales, unen estas comunidades del pacifico con la capital Ciudad de Panamá. Un viejo bimotor que sustituye al último avión que se estrello en el trayecto hace un par de años. No hay más.

Nacho es de los afortunados que vive habitualmente en la Capital. Tiene un puesto de artesanía. Ha viajado por todo el mundo gracias a la habilidad de sus manos. Pero de el, toca hablar en un capitulo aparte.

Hoy la protagonista es la imagen de su Madre.

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domingo, 18 de mayo de 2008

jueves, 15 de mayo de 2008

Sin retorno

Todo empezó con una leve cojera. Una molestia. Como quien tiene un escozor en los ojos y busca frenéticamente alivio fregándoselos con los nudillos de los dedos. Sentía una presión en el tobillo que le hacia apoyar el pie con reparo.

.-Querida, esta tarde iré a visitar al medico.

Una vez frente al galeno, este mostró su preocupación por lo visto.

.-De nada sirven las lamentaciones. Te lo avise hace un año y no me hiciste caso…

.-Doctor, lo sé. Pero le juro…

El medico le interrumpió inmediatamente y le aconsejo su ingreso para ver hasta que punto el tema podía ser revertido.

Tres meses pasan pronto cuando la felicidad se abraza a tu cuerpo. Pero son interminables cuando la incertidumbre anda en tus pensamientos.

Su mujer, vivió su nerviosismo. Su miedo y la realidad más cruda que podía acontecer. Noventa días después, salía del hospital. En ambulancia. Eran poco más de las nueve de la noche. Las luces de la ciudad pasaban por la ventana del vehiculo como sombras iluminadas de una irrealidad insospechada. Hoy empezaba una nueva vida para el. Llena de dificultades y aprendizajes. Llena de esperanza por adaptarse.

Los camilleros lo depositaron en la silla de ruedas. Y lo acompañaron hasta la entrada de su casa. Cruzar el umbral de la misma le hizo sentirse bien. Mejor de lo que esperaba. Pero… la vida de Juan, había cambiado por completo. La diabetes fue un estilete afiladísimo en su maltrecha cojera mal curada. Nunca cicatrizo…

"Relatos y fragmentos"

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martes, 13 de mayo de 2008

Tubos discordantes

Pensamientos apáticos sobre... Tubos discordantes
Quien los tiene es feliz. La vida le sonríe.
Quien los sueña, es infeliz. La vida le hace llorar.
Copyright © By Jan Puerta 2008
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domingo, 11 de mayo de 2008

Restos del naufragio

Navegaste!

Te dejaste llevar por una ola traicionera,

de esas que vienen sin avisar.

Cuando uno baja la guardia,

en un instante, todo suele pasar.

Hoy descansas en una playa. Sin nombre, sin historia, sin nieto a quien contar tus batallitas. Perdido entre brumas de arena negra, entre mares por nombrar.

Al fin tienes tu rincón... donde descansar.

Fragmentos sueltos del relato: “Tres siniestros, tres naufragios”

Copyright © By Jan Puerta 2008

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jueves, 8 de mayo de 2008

El olvido

El olvido

Ante todo, la educación. Me presento…
Soy un joven de poco más quince años. Digo joven, por que mi esperanza de vida es de unos ciento cincuenta. Algunos árboles gozamos de esta longevidad. Pertenezco a la especie “sangrilla negro”. Estoy declarado en peligro de extinción, ya que somos muy pocos los que quedamos en pie, después de la tala indiscriminada a la que estamos sometidos.
Una vez, presentados, vamos a lo sucedido ayer…
Amaneció con la neblina clásica que viene del manglar. La suave brisa del norte, la hacia desaparecer poco después de envolverme. Mis hojas, perennes y llenas de vida, despertaban al nuevo día entre algunos cantos perdidos de las aves de paso. Las que pernoctan en cualquier parte, mientras emigran hacia el sur. Las cimas de las montañas, aparecían blancas por primera vez esta temporada.
Poco a poco, el celaje desapareció. Se fundió en un juego visual, dejando mil gotas luminosas para alimentar la savia de las plantas y darles ese empuje necesario en la consabida vida.
La mañana avanzaba con la calma que antecede al mediodía. Las cigarras desperezaban con timidez sus primeros movimientos. Con poquedad, repetían su cantar. La vida brotaba por doquier. Dos jóvenes grullas descansaban en la parte alta de mi copa. Acicalaban sus alas y frotaban sus largos picos en una de mis ramas. Las hormigas hacia rato que subían por mi tronco, buscando las hojas del muerdago que desde hace un par de años, empezaron a compartir su sabiduría iniciativa conmigo.
Todo parecía normal hasta que apareció ese vehiculo a toda velocidad. Paro con la brusquedad que lo humanos dominan, al tiempo que las grullas, las garzas y unas loras despegaban alborotadas por la nueva presencia.
Bajaron del coche, sacaron mil objetos, de entre los cuales, me llamo poderosamente la atención, uno de circular. Con tres piedras hicieron un altar donde lo depositaron, después de haber colocado unos papeles y unas ramas secas debajo. Sin duda era un objeto religioso. Un sacrificio ritual que iban a ofrecer a sus dioses, ya que lo llenaron de diferentes ofrendas, aceite, verduras, carne y pescado. Al tiempo lo encendían añadiéndole poco después arroz. Fue una ceremonia rápida. Se lo comieron todo. Volvieron a subir en su vehículo y se alejaron rápidamente.

Los llame agitando mis ramas, pero no me escucharon. Olvidaron apagar el fuego…

miércoles, 7 de mayo de 2008

Lágrimas y cansancio

Lágrimas y cansancio


Todo empezó tres días antes…

.-Si tanto lo quieres, cuídalo tu!

Cerro la puerta dejando tras de si, un reguero de incomprensión. Las palabras del padre, le sentaron muy mal. No tardo mucho en reaccionar. Por algo, era la más decidida de las siete hermanas. Su mente era un hervidero de sensaciones. Ideas de como poder salvar a su perro “machito”. Un pequeño “tinaquero” (1) que ya llevaba en la casa algo más de seis años. Los últimos días, apenas comía y había perdido mucho peso.

Vivian a dos horas en bus de la ciudad. El único lugar donde había un veterinario. No sabía cuanto le costaría, así que cargo con el perro, su hermanita pequeña. Comida para unos días y unas figuras talladas de “tagua”. (2)

El abuelo de Mariel, un maestro tallador de la tagua, se las dio…

.-Con ellas, podrás pagar al veterinario, los medicamentos y los pasajes del bus.

Las lágrimas se volvieron dulces en sus pequeños ojos tristes. Ahora, mas esperanzados.

Una vez en la ciudad, no fue difícil llegar hasta la clínica. Le recomendaron internarlo durante dos o tres días, para comprobar su evolución. Así lo acepto. Mariel, no pudo dormir en las dos noches que paso en la sala de espera.

El veterinario le acepto cinco de las piezas talladas a cambio de sus servicios. Un mono, una tortuga, un gato, un loro y un perro con un tremendo parecido a Machito. Los dedos del abuelo le habían dado la vida.

Antes de finalizar la tercera jornada, el veterinario sonrió.

.-Ya puedes llevártelo a casa. Solo tienes que mezclar una de estas pastillas con su comida diaria

Al salir, se dirigieron hacia la cochera de los buses para poder regresar el mismo día. En casa, había cosas por hacer.

El conductor, ayudó a poner medio cuerpo del perro, dentro de un saco, por si en el trayecto de regreso, tenía ganas de hacer sus necesidades. Así no ensuciaría el vehiculo.

Se sentó por un instante en un pequeño taburete. Tal era el cansancio que se quedo dormida. La hermana pequeña en su regazo. Y su fiel machito a su lado. Volvían los tres a casa.

(1) “Tinaquero”. Los perros callejeros son denominados tinajeros en Panamá

(2) La “tagua” Es la semilla de la palmera tropical que suele crecer en los bosques húmedos. Su dureza, parecida al marfil permite a manos expertas hacer verdaderas obras de arte con las mismas. Llegando a ser la principal fuente de ingresos de pequeñas comunidades indígenas.

martes, 6 de mayo de 2008

El Enigma

El enigma

Pocas personas tienen la capacidad de mantener él rostro imperturbable. Pero para el no supone ningún esfuerzo. Nada ni nadie es capaz de alterarlo. Mantiene la compostura con voluntad. Sencillamente es así.

Por mas que lo intento, no puedo recordar la ultima vez que lo vi serio. Tal vez hace muchos años. Pero la memoria no me permite precisar una fecha determinada. Lo cierto es que en las dos últimas décadas, ha mantenido su compostura serena, poseedora de una de las más enigmáticas expresiones.

Entre pícara e inocente. Parecida a quien sabe de un misterio y conoce su respuesta. Calmada por el paso de los años. Colmada por el devenir diario. Forzada para unos al tiempo que los otros no se atreven a juzgarla. Traviesa y juguetona. Alegre… sencilla. Puede parecer frágil por su falta de gesto, pero sólo hay fortaleza en ella.

Sin falsas algazaras, siempre está presente en la comisura de los labios de mi amigo.

Hombre de las mil caras. Pero todas joviales. Amante del teatro. Apasionado de las “mascletás” como buen fallero que es. Con carné de tripulante de globo aerostático. Ahí queda eso!

Mi buen amigo Quique, cuando quiere, nos obsequia con una caracterización al mas puro estilo peliculero de “Hollywood”. Puede convertirse sin que uno se de cuenta, en un ex espía ruso en plena guerra fría o tal vez en un ciudadano turco, de ésos que parecen no tener identidad, trabajando de estibador en cualquier puerto, bañado por el Pacifico. Algunas veces se le confunde con un emigrante rumano, capataz de una mina de cobre o en un simple artista del “soho” neoyorquino.

Pero sin duda, la sonrisa que le sale mejor es la de… la “Gioconda”.

lunes, 5 de mayo de 2008

Capitán Vitrola 1ª parte

Capitán Vitrola 1ª Parte

La “Caleta Portales” es uno de esos lugares emblemáticos que tiene Valparaíso. Todos los que hemos vivido cerca del mar, nos sentimos atraídos cuando nos encontramos un lugar como este. Donde la pesca y su propia idiosincrasia están presentes en cada rinconcito. Haciendo de su visita una fuente de anécdotas. Vivencias en fin.

Algunos de los capitanes que hoy en día comandan sus barcas de pesca artesanal, son herederos de una quinta generación de marineros. Pescadores a la vieja usanza.

Hoy, os dejare unas pinceladas sobre el “Capitán Vitrola”.

La madrugada esta viva. Sobre las cuatro, una cincuentena de embarcaciones suelen salir de la caleta, cada una de ellas buscando su rinconcito mágico de pesca. Un lugar donde tienen grandes expectativas de conseguir una buena captura. Solo han pasado tres décadas, pero aun recuerdan cuando regresaban con la barca llena de merluzas, peces sierra, reinetas, atunes… Todos de una medida considerable.

.-De una merluza salían seis raciones generosas. Hoy en día, difícilmente una sola merluza es capaz de matar el hambre de una persona.

Hoy en día, difícilmente, llegan a las veinte docenas de pescado diverso.

.-El océano esta muriéndose. Poco a poco. Una lenta agonía…

Dice Mauricio, quien lleva la barca botada con el nombre de “Capitán “Vitrola”. Mote este, que tenia su padre. Un pescador muy respetable, ya retirado. Según cuentan, no paraba de hablar. Según su hijo, siempre hablaba o bien te contaba alguna anécdota por enésima vez. Sus historietas eran tan conocidas como repetitivas. De aquí le viene el apodo.

.-Es como un homenaje que le hago.

Mauricio es pequeño. Simpático. Preocupado por su pacifico. Por su futuro como pescador artesano.

El día que lo conocí, le hice unas fotografías. Hable un rato con el. Al día siguiente le regale las imágenes que capture. Me obsequió con dos peces sierra. Un excelente y exquisito bocado a la plancha. Desde entonces cuando su proa apunta a la caleta y me ve, cerca de la grúa que elevara su embarcación hasta el puerto, separa alguna pieza de pescado para mí, como si fuera parte de su tripulación.

.-Como ha estado el día?

Le pregunto al tiempo que me tiende su mano para encajarla con la mía…

.-Ya ves, -me dice señalándome el fondo de la barca- unas tres docenas de sierra y quizás quince docenas de pescada, (Merluza) de un tamaño mediano.

La barca una vez izada, se coloca sobre un remolque, para ser llevada por un pequeño tractor hasta donde se encuentran las que han llegado antes y comienza la venta mientras gritan lo que han capturado…

.-Pescada, traigo pescada! Sierras, han llegado las sierras! Las mas grandes de todas! Aquí, aquí, aquí… ha llegado la pescada!

La gente se agolpa alrededor de la barca para poder conseguir las mejores capturas.

.-A cuanto los sierras?

Pregunta una persona que por su aspecto parece un viejo lobo de mar retirado…

.-Tres por un “lucas”

Coloquialmente, un “lucas” es un billete de cien pesos chilenos. Un dólar aproximadamente.

Las merluzas aun están vivas. Colean y abren la boca intentando huir de esa asfixia que poco a poco las inmoviliza. Los compradores, clientes fijos por cierto, saben apreciar el pescado fresco. Vienen incluso del interior. En tren, en bus, con amigos y amigas. El precio es económico. Diría, rozando la ridiculez, ya que después de hacer cuentas, pocos pesos netos quedan para el capitán de la embarcación.

.-Donde nos encontrábamos pescando, estaba lleno de jibias. (Sepias gigantes, que algunos de ellos llegan a pesar más de setenta kilos) Con sus tentáculos, se pegaban al casco del barco para quitarnos las capturas del mismo sedal cuando las subíamos. Con los ganchos y los cuchillos, las cortábamos, pero aparecía otra.

Relataba, al tiempo que seguía vendiendo sus capturas…

.-Menos mal que apareció un lobo marino y las asusto. Gracias a el hemos podido salvar el día.

Sigue hablando, relatando y manteniendo el interés. Se nota que es hijo del “Vitrola”. En poco más de cuarenta minutos, se ha vendido toda la captura. En ocasiones, algún propietario de un restaurante le compra todo lo que lleva.

.-Se gana algo menos, pero… es mas seguro y antes terminamos el trabajo.

Termina contando que hace solo hace tres décadas, las jibias tenían como depredador a la ballena. Hace más de diez años que no ven a ninguna.

Sigo haciendo algunas fotos y pronto me retiro a mi camarote. Hoy he pescado media docena de merluzas. Las haré a la plancha, con un chorrito de aceite virgen de oliva y unas gotas de limón caribeño que aun me queda…


domingo, 4 de mayo de 2008

El viajero

El viajero

La última vez que visite un aeropuerto, me encontré con la clásica espera por retraso. Así que me senté en la sala de espera y deje pasar el tiempo con la cámara en la mano. Limpiándola, al tiempo que de vez en cuando algún clic furtivo me permitía captar alguna imagen curiosa.

Una mujer comiendo un emparedado vegetal… no tiene mucho interés. Un niño llorando mientras su madre coquetea con otro viajero, tampoco me parecía excitante en si. Dos italianos vestidos en impecables trajes de lana fría, tocados por un sombrero calañés y unos zapatos con ribetes blancos, daban de si, pero no para esta historia. Un grupo de azafatas sonrientes a punto de embarcar rumbo a Cuba. Entendía la sonrisa casi vertical de sus labios. Nada de interés para mi blog de notas…

Me levante. Seguí caminando buscando algún personaje curioso. Pronto lo encontré. En un rincón apartado de la vista de todos, un hombre sentado con cara contrariada. Me acerque con gesto despistado. Me senté frente a él, absorto con la pantalla de su ordenador portátil que mantenía en sus rodillas. Concentrado con su tarea, parecía tener problemas con alguna cuestión…

Enfoque la cámara con disimulo y le hice una fotografía…

Balbuceaba palabras que me parecían imprecaciones a la maquina…

.-No se porque le hice caso a mi sobrino…

Mustiaba al tiempo que su mirada perdida me indicaba que tenía algún problema.

.-Disculpe caballero, puedo ayudarlo en algo?

.-Entiende usted de informática?

Me senté a su lado. Veinte minutos escasos de malabarismos con un par de virus, y un troyano. Agregué el archivo que quería enviar a su oficina de Nueva York y el hombre de semblante serio y sereno, me dio su mano, al tiempo que se levantaba y respiraba profundamente.

Curiosamente viajábamos en él mismo vuelo y para más sortilegio, nuestros asientos estaban juntos. Fueron seis horas de trayecto. Repasamos a modo de anécdota nuestras vidas. Intercambiamos tarjetas de visita.

Unos días después le envié por mail su fotografía…

sábado, 3 de mayo de 2008

El pintor y su meditación

El pintor y su meditación


Cada mañana se levantaba a la misma hora. Puntual y disciplinado consigo mismo. Encendía la vieja estufa de leña. Casi al mismo tiempo, dejaba una gran cacerola llena de agua para hacer té con hierbas. Tres litros para toda su jornada.

En pocos minutos, la estancia empezaba a recobrar vida. Él calor que desprendía esa vieja carcasa de metal, obraba el milagro. Llena de leña que había recogido -como solía hacer- cada tarde antes de cenar.

Con un viejo cucharón, que en su día estuvo cubierto de una capa de porcelana, servia pequeñas dosis de té que bebía a sorbos. Ávidamente, como si de un sediento se tratase.

De siempre su inconformismo lo había llevado a explorar todo aquello que para muchos pasaba desapercibido. Una realidad que él comprendía y manejaba a su antojo. Sus propias necesidades creativas se fueron disipando a medida que llenaba cuadros de todas las medidas posibles. Sus amigos no entendían su comportamiento. Sus extravagancias y mucho menos su silencio. Sus obras tampoco obtenían el beneplácito de quienes hasta la fecha compraban sus ramos de flores y paisajes figurativos.

Vivía un momento creativo increíble.

Los pintores son gente extraña. Solitarios. Dementes de su propia necesidad creativa. Y eso les confiere un titulo académico difícil de comprender para aquellos que sólo buscan equilibrios y líneas definidas en el arte conceptual. Él era realmente diferente. Su abstracción era tal, que se perdía entre tantos pensamientos. Un día descubrió la meditación llegando a rozar el trance mas profundo en que puede caer la mente humana. Desde ese instante, tuvo que contratar a un marchante. Él ya no podía estar al frente de su galería. Necesita entrar en si mismo y dejarse llevar por la parte más subjetiva de la mente.

Él lienzo en blanco siempre representaba un gran reto para sus trazos enérgicos. Su paleta de colores, estaba llena de matices imposibles. Él lino, ajustado al bastidor de madera, esperaba impaciente las acometidas del maestro. Hoy tampoco pintaría… estaba meditando.

Copyright © By Jan Puerta 2008

Texto y fotografías con copyride del autor.

janpuerta@gmail.com

viernes, 2 de mayo de 2008

Menudo experimento!

Dos experimentos con tres elementos…

Seguramente os preguntareis que pueden tener en común un litro de aceite, una sandia de nueve kilos y un litro de vino. Para muchos a nivel solo son conceptos cotidianos que por separado tienen su momento dentro de nuestras vidas. Para supuso el punto de inflexión entre un antes y un después.

Mi espíritu inquieto, aventurero e investigador, me llevo de joven a realizar ciertos experimentos. Algunos de ellos, no tuvieron ningún tipo de repercusión y por lo tanto voy a omitirlos. Además, los que realmente cambiaron mi futuro, son sin duda los tres que voy a contar.

La sandia.

Corría el mes de julio marzo de mil novecientos sesenta y cuatro. Un día cualquiera. Pero mi empeño hizo que se convirtiera en un sin fin de despropósitos. Esa mañana, en la televisión española, hicieron un reportaje sobre los hombres fuertes del país vasco y sus tradiciones. Recuerdo como si fuese ahora mismo a unos jóvenes, que el comentarista llamaba “aizcolaris”, que hacha en mano, se dedicaban a cortar troncos de árbol a una velocidad endiablada. No tenía ninguna hacha a mano, pero de haberla tenido, seguramente algún mueble de casa hubiera terminado en astillas o quizás el poste del tendido eléctrico que se encontraba en las puestas de la casa donde vivíamos. A continuación salio un tal José Manuel, apodado “Endañeta” un levantador de piedras. (Harrijasotzaile) En este caso, con una cilíndrica de cien kilos. Me sentí atraído y fascinado por esa facilidad pasmosa que tenia el susodicho “Endañeta” quien incluso dio facilidades a sus rivales. Al ver esa exhibición quise convertirme en el primer levantador de piedras catalán. Mi madre se presento en casa con una enorme sandia de alga más de nueve kilos. Casi redonda. Con unas franjas que le daban un toque de modernidad al deporta que ya me pasaba por mi cabeza. Aproveche un descuido de mi madre para hacerme con mi piedra redonda. Me encerré en mi cuarto y empecé con mi particular entreno. A duras penas ponía con la sandia. Pero claro… una cosa es haber nacido en el país vasco y otra muy distinta, hacerse el vasco. Sin duda estaba un tanto influenciado por un simpático y forzudo personaje del TBO llamado Josechu el vasco.

El resultado es que después de un levantamiento que me había quedado de película, y por la fuerza de gravedad que esgrimía sobre mi hombro los nueve kilos de sandia, esta, se cayó desde mi metro y pocos centímetros al suelo. Un fuerte ruido y al reventarse, esparció de trozos rojizos y pepitas diseminados por toda la habitación.

Mi madre entro con cara de sorpresa. Mi padre, recién llegado con animo justiciero y yo, un pobre deportista que apuntaba maneras, supe lo que significaba pasar un verano de vacaciones en casa, sin televisión y con clases de repaso extras.

El aceite de girasol y la bota de vino

Un año después, sorprendí a mi madre, dejando la botella del aceite, boca abajo dentro de un vaso. Le pregunté porque lo hacia y me dijo que era para escurrir la ultima gota de aceite. Eso me llevo a pensar el por que siempre quedan gotas dentro de una botella. Incluso aunque solo contuviese agua. Siempre hay gotas individuales que huyen de la colectividad y se aferran es un saliente minúsculo e invisible a nuestros ojos.

Ante tal enigma, decidí investigar por mi parte. Eso si, usando el material que la cocina de mi madre que ponía a mi disposición, cuando ella salio de casa para hacer la compra. Un botella probeta de aceite de girasol Carbonell estaba dispuesta para lo que sin duda alguna, representaría un avance en la ciencia. La abrí con sumo cuidado y como no sabia en donde depositar su contenido, empecé a buscar algún recipiente idóneo. Solo encontré la bota de vino de mi padre. Así que vacié el vino en un par de vasos y llene de aceite la bota, pensando en que una vez terminado el experimento, podría dejarlo todo exactamente igual que como estaba. Los vasos de vino los situé debajo de mi cama, para no levantar sospecha alguna.

Las cosas siempre se complican. La ley de Murphy lo dice bien claro, pero yo leí el libro una vez talludito de edad. Con mis siete años recién cumplidos, poco sabía yo de complicaciones. El caso es que llego mi padre al mediodía, y después de comer, tomó la bota y se fue a trabajar un poco al huerto donde se distraía y me enseñaba las virtudes de las zanahorias, patatas y cebollas cultivadas con abono orgánico. Cuando me di cuenta… era demasiado tarde.

A todo esto, nuestro querido gato se había relamido casi un vaso de vino de los dos que escondí. Salio, maullando canciones de amor a la luna que aun no había salido, caminando de lado a lado de pasillo. Mi madre arrodillada le preguntaba…

.-Que te pasa minino, que te pasa? Por que caminas así?

Yo me quería fundir dentro del armario donde me refugie, cuando escuche entrar a mi padre, balbuceando en voz alta y con la camisa manchada de aceite.

Todo fue un malentendido de investigación. Un cúmulo de despropósitos que termino con el ya clásico, castigo veraniego. Más clases, menos juegos. Y prohibido acercarme a la cocina.

Mis padres nunca entendieron que en mi había un científico en ciernes. Esa tarde, abrace entre sollozos el gatito y me fui a dormir en un rincón de mi habitación…

jueves, 1 de mayo de 2008

Don Roberto

Don Roberto y el inventor de palabras

En Golfito, una pequeña población costarricense bañada por el pacifico, podemos encontrar cada mañana a un personaje singular de esos que saben mas por viejos que por sabios.

Puntual como lo es un hombre de palabra, abre su pequeño negocio delante de la parada de autobuses. Justo delante del embarcadero donde salen los botes que pueden llevarte a Puerto Jiménez…

Me habla de sus cosas y lo dejo hablar. Me escucha cuando hablo. Me deja hablar…

El Sr. Roberto es un hombre tranquilo. La calma y la filosofía de aquel que sabe más por viejo que por sabio, asoma cada vez que pronuncia unas palabras. Durante su turno de mas de siete horas siempre tiene personas sentadas a su alrededor. Casi todos, consumen alguno de sus preparados. Y el, cada vez que ve a alguien que se acerca a buen paso, interrumpe su conversación y recita su menú…

Hay café, pipa, caña y mixto, naranja, empanadas de carne y queso, ceviches, tortitas de frijoles, papas queso y huevo…

Siempre consigue detener la prisa de más de uno. Sonríe mientras le sirve y guarda los doscientos colones que cobra por cada consumición en su rinconera de camuflaje. Según dice para despistar a mas de un caco. Aunque nunca le han intentado robar. Pero si, más de uno ha ido de listo, consumiendo sin tener dinero para pagarle. Gajes del oficio.

Cada mañana me acerco a buscar mi vaso de zumo de naranja. El sr. Roberto las exprime antes de que salga el sol. Mantiene las naranjas en fresco para poder servir el zumo a una temperatura que sirva para combatir el calor de la época seca en la costa de pacífico.

Cuando termino con mi vaso, me lo coge y me dice…

.-Un poco de feria?

No lo entiendo y mi cara de sorpresa delata mi ignorancia ante sus palabras.

.-Feria?

Le pregunto incrédulo.

Si, la feria, la ñapa, el ipágue!

Sr. Roberto… me rindo. No se a que se refiere.

Coge mi vaso, lo llena hasta la mitad y me dice…

.-Aquí en Costa Rica, la feria es servir un poco mas por cortesía de casa de aquello que uno consume. En Panamá, se le llama Ñapa y en Nicaragua el Ipágue.

Me tomo mi feria del primer vaso, y le explico que en España, esta tradición, la conocía en Cataluña con los panaderos quienes hace años, cuando el pan era pan y un kilo mil gramos, nos obsequiaban con un trozo de barra de pan, cuando comprábamos una hogaza del mismo. Y eso se llamaba la torna.

Sonríe por lo aprendido. Su siguiente cliente recibe “la torna” y el, con la calma que dan los años, le explica la historia de las panaderías catalanas de hace unos años.

.-En Catalunya hace unos años, las panaderías…

El cliente escucha con atención al tiempo que llega un buen amigo de Roberto quien le pide un poco de “ñurgo”. Observo que le sirve un mixto de piña y zumo de naranja…

.-También se le llama así al mixto?

Los dos sonríen abiertamente. No entiendo lo que pasa y mi cara vuelve a mostrar la incredulidad.

.-Es una palabra que se invento aquí el amigo.

Me dice el Sr. Roberto ante la sonrisa de quien ya bebía el “ñurgo”.

Así que usted es un inventor de palabras!

Sonríe, bebe otro sorbo y me comenta…

.-Es una forma de no caer en la monotonía de las cosas.

Se toma la “torna” de “ñurgo” y se aleja con paso firme mientras sigo observando todo lo que pasa alrededor. Siempre se aprende algo nuevo en esta vida.