“Aquellos que viven el mar esporádicamente, lo hacen ajenos a la desgracia con que a veces obsequia a quienes viven de él”.
Todos estamos sujetos a la ley natural de no saber en qué momento nos llegará nuestra hora. Pero hay algunas profesiones que parecen tener el dudoso privilegio de acortar con descaro la vida preestablecida que uno pueda tener.
Los familiares de los pescadores, -al menos en ciertos países- suelen tener la extraña sensación cuando estos salen a la mar, que quizás no los vuelvan ver jamás. Así mismo el pescador, se despide cada día, encomendando su regreso a su santo patrón o la virgen de su devoción. Algunas veces la mala mar desaconseja que se salga a faenar, pero siempre hay necesidades, cuentas que pagar, deudas que saldar y otros pormenores que le obligan a uno a tomar ciertos riesgos. El resultado final suele ser una viuda y sus hijos en un puerto cualquiera, realizando una sencilla y emotiva ofrenda floral por aquel que a pesar de querer, no regresó jamás.
Desde hace unos días estoy siguiendo el infortunio que padecen treinta y tres mineros y sus respectivas familias, que se encuentran bajo miles de toneladas de rocas, en una mina que se cerró por inseguridad en su momento y que inexplicablemente se abrió pasado un tiempo. Nunca debió de ser reabierta. La mina San José esconde en sus entrañas el más preciado valor que uno puede poseer... la vida de treinta y tres hombres.
Ojala no termine esta triste historia con otra ofrenda floral recordando a los que nunca volvieron.
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un blog, sí señor! sigue así que me encanta seguir tu trabajo
ResponderEliminaruna preciosa fotografia para una preciosa entrada.
ResponderEliminarme gusta, saludos pañero !!!
HOLA JAN:
ResponderEliminarES LA TRIST CONÇOL D´AQUESTES FAMILIES QUE S´HEN QUEDAT SENSE ELS SERS ESTIMATS.
MARE MEVA, QUINA VIDA MÉS DURA!!!
Una abraçada, Montserrat
Desde lejos nos llegan las noticias muy recortadas. Vemos a los familiares desesperados y a los responsables intentando algún rescate que no llega. Me imaginaba que el tema d ela seguridad no había sido contemplado, o por lo menos, no en el grado de seriedad que implica llevar a trabajar a tantos hombres a esas profundidades.
ResponderEliminarOkalá ocurra un milagro y no tengan que llorar las viudas y los huérfanos.
Un abrazo.
seguimos enviando energías pa'las familias y esos hombres dentro de la mina
ResponderEliminartus foto es preciosa llena de simbolísmo que traspasa el ojo lector
un beso de luz querido amigo
Me uno a tus deseos de un final feliz para la tragedia minera.
ResponderEliminarA orillas del Lago Budi una mujer lafkenche me contó que cuando alguien muere en el océano el espíritu de las aguas queda en deuda por este sacrificio y de allí en adelante la familia del desaparecido tendrá abundancia de pesca y recolección de mariscos.
Un abrazo.
Emotivo tu escrito y foto!!
ResponderEliminarTengo familiares pescadores..se de lo que estás hablando compañero.
Me has emocionado.
Saludos
Primero que nada genial imagen!!!
ResponderEliminaradmiro!!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPreciosa y emotiva la fotografía, querido amigo.
ResponderEliminarSaludos y feliz semana¡¡
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