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domingo, 8 de marzo de 2009

Desnudo e historiada

Desnudo

Historiada 07

La conocí una mañana de noviembre. Llovía intensamente y el cielo, gris opaco entristecía más aun el cementerio de Montmartre. Había entrado en el, buscando la tumba de Louise Weber, mas conocida como “La goulue”. Una bailarina de la “Belle epoque” del “can can” parisino. Un personaje por el cual siempre sentí admiración. Afortunadamente, dentro de su desgracia, fue inmortalizada por Toulouse-Lautrec.
A medida que me acercaba a su humilde panteón, me sorprendió ver una figura femenina que estaba quieta delante de su tumba. Un colorido paraguas la protegía de la llovizna. El largo cabello ondulado descansaba en su espalda enfundada en un grueso abrigo oscuro realzando su figura.
Así conocí a Amélie. Una francesa de treinta y cinco años cuando yo recién había cumplido los cuarenta y tres. La saludé. Me devolvió el saludo con una sonrisa y se intereso del porque estaba fotografiando la tumba de “La Goulue”.
.- Es un personaje que siempre me atrajo. No se el porque. Quizás por haber sido pintada por Toulouse-Lautrec. No se.
Más tarde coincidimos a la salida del cementerio. Ella se disponía a coger un taxi y yo estaba a punto de subir a mi automóvil. La llameé por su nombre…
.-Amélie…
Subió y desde ese momento vivimos una intensa historia de amor. No se bien cuantos meses fueron. Hoy, me parecen años.
Descubrí a una mujer inquieta, creativa y llena de sensibilidad. Me dio un punto de equilibrio a mi trabajo. Hacia dos meses había llegado de cubrir la guerra de Afganistán. Me instalé de nuevo en París como venia haciéndolo siempre que necesitaba reencontrarme a mi mismo. Un pequeño apartamento en la “rue de Baigneur” siempre me esperaba. Amélie fue ese nexo entre la creatividad y la cruda realidad de mis últimos trabajos. Ella a pesar de nacer en Dijon se consideraba parisina de toda su vida. Me gustaba su espontaneidad y ese descaro y falta de pudor que tienen las mujeres parisinas. Le encantaba andar desnuda en la casa. Nunca corría las cortinas y más de un vecino jubilado solía ahogar literalmente las plantas de su balcón, cuando vertía grandes cantidades de agua sobre ellas y disimuladamente, tenia la mirada perdida entre las curvas de Amélie. Con su otra mano, intentaba domar el instinto animal que todos llevamos dentro. En el apartamento se respiraba un aire denso de erotismo a pesar de ser bohemio.
Una mañana, en un edificio en ruinas cercano, apareció un graffiti donde alguien dibujo a su manera a mi querida Amélie. Al lado una nota decía… “Je fais aussi l'amour avec Amélie”.


“Micro relatos”
Copyright © By Jan Puerta 2009
Texto y fotografías con copyright del autor.
janpuerta@gmail.com

9 comentarios:

  1. Un voyeur, comme tant d'autres... La phrase complète aurait dû être: " À ma façon, je fais aussi l'amour avec Amélie"
    Aujourd'hui et en l'honneur de ton Post et de sa magie, je t'écris dans ma langue... Tu ne m'en tiendras pas rigueur j'espère...

    Un bisou... Provençal, Jan.

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  2. describes el ambiente...Amelie... me costó ver la película con ese título..que bien suena el francés..lo mismo esllos piensan igual de nuestro idioma..saludos

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  3. Hermosa historia de vida Jan.
    De esos pasados recordados y cuidados,está fotografiado nuestro presente y seran medida de fotómetro que marque luz de futuro.
    Nuestra vida es un álbum de fotografías, que vamos acumulando en paginas de nostalgia de llanto o de alegría.
    Un abrazo dominguero, que rememora memorias de luchadoras femeninas
    Gizz

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  4. buen relato de la vida en Paris, sensual y erótico y esa foto en blanco y negro parace trasladarnos a otros años, saludos

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  5. Hola Jan...
    Llevo ya un rato viendo tus entradas...hace tiempo que no pasaba, hay mucha faena. Decidí dejarte el mensaje en ésta, la más fresquecita (ya me costó encontrarla :), pero lo pasé tan bien como siempre, disfrutando los trabajos de un gran amigo.
    Un beso y un abrazo, Ilona

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  6. Bastan unos trazos de tiza para cargar todo el ambiente del erotismo de ese personaje que tan bien diseñas.

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  7. Amigo, ese tipo era todo un artista... o era el fantasma del propio Picasso que te andaba fisgando.

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