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sábado, 21 de marzo de 2009

Oscuros deseos

Lo que os voy a contar es rigurosamente cierto. Una de esas conversaciones imposibles pero que bien pueden suceder. Todo empezó una tarde de esas que uno, o sea yo, no sabe bien que hacer…

VENUS
Cuando la luz no es muy adecuada, la cámara poco puede hacer. No obstante me llamó la atención el letrero. Venus, siempre ligado al mundo femenino. Un simbolismo adecuado para una cafetería de alterne. Muy original no es, pero se entiende a la primera lo que se puede encontrar dentro.



Me fijé en el letrero donde se solicitaban señoritas responsables y la curiosidad se apodero de mí. ¿Responsables? Que deberían querer decir con esa palabra me pregunté. Entonces me fijé en el doble letrero de la puerta donde me indicaba que debía empujar. Así lo hice.
Una vez dentro, la oscuridad y las luces rojas no indicaron el antro donde me encontraba. Una señorita que me imagino había sido seleccionada en su día por su responsabilidad se me acercó con gran insinuación y poniéndome su mano en la mejilla, acerco su boca a mi oreja y me susurro…
.- Hola guapo. ¿Nos sentamos?
.- Disculpe señorita, pero he venido para hablar con el jefe.
.- Pues no está.
Me lo dijo con una sonrisa de esas que uno que no es tonto sabe que hay segundas intenciones con la respuesta.
.- Y… ¿tardara mucho?
.- Podemos esperarlo juntos, ¿no crees?
Su mano seguía en mi mejilla. No se si había pasado mucho tiempo, pero ahí seguían sus dedos…
.- Es que no es bueno mezclar lo profesional con el placer –le dije, eso si, sin mucho convencimiento-
.- Yo soy profesional… del placer.
En esto entró un señor que por la manera de andar y comportarse me indicó que era el jefe.
.- Creo, señorita que acaba de llegar el jefe.
.- Mala suerte la mía amigo.
Me dijo mientras escribía en un el interior de una cajetilla de cerillas su teléfono…
.- Llámame. Me gustas.
.- No se. Ya veremos.
Por dentro me repetía lo idiota que uno puede llegar a parecer o ser. Que para el caso es lo mismo.
Me levanté y me dirigí a la barra donde el señor que acababa de entrar estaba repasando unos libros. Creo que los de contabilidad, aunque eso poco importa…
.- Buenas tardes… ¿es usted el jefe?
.- ¿Quien lo pregunta?
.- Pues yo. Quisiera hablar con usted en referencia al anuncio que tiene en el exterior solicitando señoritas responsables…
Sin dejar que terminara me interrumpió diciéndome…
.- Es la tercera vez que cambio el letrero. Antes puse que buscaba señoritas de buena presencia y no les gusto a la junta de vecinos, después escribí que se solicitaban señoritas de buen ver y ahora tampoco les gusta lo que pongo…
.- Disculpe pero no soy de la junta de vecinos.
.- ¿Ah no? Y entonces… ¿que quiere del letrero?
.- Quería pedir información.
.- ¡Información! ¿De que?
.- De lo de que pone. Exactamente que quiere decir con responsables. Es que vera, yo tengo a una chica para trabajar, con los dieciocho recién cumplidos y no se si podría trabajar aquí. Pero claro, esto de la responsabilidad me ha dejado descolocado.
El jefe tenía una cara de póquer que no podía con ella. Se quedó sin palabras y de golpe, sonriendo me dice…
.- Es una broma ¿verdad?
Y mirando hacia todos lados añade…
.- ¿Dónde está la cámara oculta?
.- No se trata de ninguna broma. Quiero saber en que consiste eso de la responsabilidad que busca en una señorita. Nada más simple que ello.
Un silencio casi sepulcral coincidió con el cambio de un CD del equipo de música. Las sonrisas del jefe, habían desaparecido. Su rostro estaba entre furioso y desencajado y más cuando añadí…
.- No se si me explico.
Entonces llamó a un par de gorilas roperos (especie que desgraciadamente no están en peligro de extinción) y amablemente, o sea a empujones, insultos y alguna que otra bravuconada –por su parte claro- me invitaron a salir del local. Una vez en la calle, ante la sorpresa de los transeúntes uno de ellos grito…
.- ¡Y no vuelvas mas!
.- Mientras el otro añadía…
.- Será imbécil el “uebon” este.
Mientras me alejaba, recordé la cajetilla que me dio amablemente la señorita y la llamé…
.- Hola, soy el que acaban de echar a la calle. ¿Me recuerdas?
.- Claro que si. ¿Quieres que nos veamos al salir?
.- Me encantaría.
Quedamos de acuerdo y a las dos de la mañana, coincidimos casualmente en una café cerca del establecimiento Venus.
.- Volvió a colocar sus dedos en mi mejilla mientras me volvía a susurrar…
.- ¿Te he dicho que me gustas?
Ante su insistencia, pensé que cuando el amor nace entre dos personas las preguntas nunca son incomodas.
.- ¿Te puedo hacer una pregunta?
.- Las que quieras vida mía.
.- Tu… ¿Eres responsable¿
.- Separo los dedos que ya se enrollaban en mi pelo por la cara de sorpresa entendí que ella no entendía nada.
.- ¿Quiero decir que si para trabajar en el café Venus eres responsable. No se mi me explico.
.- Explicarte si, hijo mío. Pero eres más tonto de lo que pensaba.
Se levanto y se fue. Y yo como me suele pasar a veces producto de mi ingenuidad manifiesta me quede sin saber en que consistía ser responsable en un puesto como ese.
En fin, afortunadamente el mundo no termina cuando una duda asalta tu mente.

“Anécdotas”
Copyright © By Jan Puerta 2008
Texto y fotografías con copyride del autor.

6 comentarios:

  1. Puedo reirme sin miedo a ofenderte???
    la anécdota es buenísima... Venus deprimente... y la fotografía ¡¡de lujo!! como decimos en mi tierra (pero no como lo pronuncian en tv)
    Beso

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  2. Vuelvo tras asuencia griposa y me encuentro un texto que me lleva de un lado a otro, que me intriga, me deja en suspenso, camina hacia la novela negra, hacia la novela de lobos solitarios, hacia la novela de amor y me da un nuevo cambio para ir hacia el retrato del propio narrador.
    Excelente.

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  3. jajaja!!!
    Estuviste genial!!!!
    Y lo peor, o mejor, no es pura creatividad, fue como dices, real.
    Daría, no se qué, por estar en Venus, mientras hablabas con el jefe jajaja
    Un abrazo, y feliz día de la poesía, por ende también tuyo.
    Tus fotos son verdaderas poesias de vida.
    Gizz

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  4. Me he imaginado tu cara , la de ella, la del jefe , la de los gorilas , en fin, una historia que atrapa , quizá porque la realidad siempre supera la ficción,

    un beso

    Lillian

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  5. Te marcaste un buen farol para no llevar cartas: "Tengo una chica para trabajar; acaba de cumplir los dieciocho". Pero yo hubiera subido aun más la apuesta: "Tengo una chica para trabajar; acaba de cumplir los doce". Con un par de huevos.

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Apreciados amigos…
La gestión del tiempo es uno de mis problemas. En la medida de lo posible, contestaré vuestros comentarios.
Un abrazo