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domingo, 29 de noviembre de 2009

Tres tristes ventanas

Cuando un edificio, una casa o un simple refugio realizado por obra y gracia del ser humano ve la luz por primera vez, pocas personas son capaces de pensar en esta misma construcción unos cuantos años por delante. Las paredes empiezan por perder el color original. Las capas exteriores se agrietan dejando paso a la acción de la humedad calando hondo. Las ventanas, transparentes en su día, se vuelven de una opacidad tenebrosa para quien aun malvive en su interior. No hay visillos ni cortinas que disimules esa ruina.




Estas tres ventanas, están tristes a pesar de su diseño circular. Tuvieron una época gloriosa, con un trajín exterior de trenes que circulaban como enlace en la estación para dirigirse a cualquier rincón del país. Por los andenes, las personas sonreían. Unas caminaban apuradas por si perdían el tren. Otras más previsoras con el tiempo, hacia más de veinte minutos que esperaban la llegada de la vieja locomotora y esos vagones de madera tan entrañables.
Todo era un bullicio de vida. Parecía que nunca moriría la estación. Tantas ilusiones, tantos momentos vividos. Tanto recuerdo el que hoy hace daño.
Una mañana, como si fuese una broma macabra, en el periódico se anunciaba el cese de los trenes por cuestiones económicas. Ese buen día, muchos lugareños empezaron a morir lentamente, olvidados de la mano de Dios. Aislados en medio de la nada, donde una jornada cualquiera, una vieja columna de humo y un traqueteo cansino, indicaba la llegada de nuevas noticias al pueblo. Hoy solo los más viejos se acuerdan de esa fatídica fecha en que las tres ventanas de la estación de Llay Llay empezaron en entristecer. Lánguida espera de una muerte anunciada.
Hoy en día el deterioro de muchas estaciones es vergonzoso. Rincones llenos de historia solo son un triste recuerdo de lo que fueron. El abandono injustificado a que han sido sometidas no lo entiendo por mucho empeño que ponga en comprenderlo.
Las pintadas de los okupas, el vandalismo de muchos desalmados y el gracioso de turno dejando su frase predilecta en la pared son los verdaderos moradores actuales de estos espacios que tanto supusieron para los que aquí nacieron.
No puedo dejar de pensar en una frase que me dijo un viejo revisor que vive cerca de la estación… “Muchos vieron el mar, gracias al tren”.

Fragmento perteneciente a "Pasos entre vias muertas".

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Copyright © By Jan Puerta 2009
Texto y fotografías con copyright del autor.
janpuerta@gmail.com

19 comentarios:

  1. Es triste el abandono del ferrocarril en muchas partes del mundo, en España sin ir más lejos, en Béjar, mi ciudad, quedándose más cerca todavía. Aquí, afortunadamente, la estación se salvó pues ahora tiene otros usos, pero mirar andenes y vías da verdadera pena.

    Nos venden la alta velocidad como el no va más, pero sin aclarar que solo parará en las ciudades más grandes, mientras los pequeños pueblos, las ciudades menos importantes, quedarán apartadas de esas líneas o verán pasar los trenes durante un segundo con la certeza de que jamás pararán allí.

    Un abrazo.

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  2. Hay ciertas cosas que resultan incomprensibles. Privar del ferrocarril a miles de personas por motivos económicos, tratando de maquillar la cuenta de resultados de las compañías ferroviarias, es una de ellas.

    En España gozamos actualmente de una infraestructura ferroviaria de las mejores del mundo. Trenes modernísimos, cómodos y puntuales, tanto en las líneas de cercanías como en las de media y larga distancia. Y no hablemos del AVE, que es una maravilla, habiendo desplazado al avión.

    Sin embargo, en aras de la obtención de lucro despreciando a las personas, se han eliminado estaciones y en las que persisten de algunos pueblos se ha eliminado todo el personal.

    Nunca entenderé ésto en un servicio público de primera necesidad.

    Tu fotografía, Jan, es muy descriptiva de todo ello.

    Un abrazo.

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  3. me ha encantado el texto y me uno a tu pesar. me gustan los trenes, tanto que soy un asiduo del museo del ferrocarril de madrid donde uno puede disfrutar de reproducciones y subirse a vagones de época y como los que mencionas de madera y perderse horas alli metido. te dejo un enlace a mi blog en byn donde precisamente aparece una imagen de una locomotora tomada en aquel lugar.

    http://enblancoynegro.shutterchance.com/

    fuerte abrazo

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  4. El abandono injustificado....uffffffff que frase, que contenido....
    Es una práctica muy habitual en esta nuestra época...
    En cuanto al ferrocarril, decirte que mi zona La Robla fue nudo y enlace de muchos viajes en tren, y ahora estamos totalmente abandonados, y el ferrocarril olvidado.
    Buena semana y felicitaciones por tu bonita entrada de hoy.
    Un abrazo

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  5. Los edificios -las ventanas-, con el tiempo, se dan cuenta de la calidad de la vida: por eso, su tristeza.

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  6. Tristes pero coloreadas... que al menos es algo...

    Saludos y un abrazo.

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  7. preciosa y lapidaria esa última frase: Muchos vieron el mar gracias al tren. para mi la expresión "ver el mar" significa mucho más todavía, significa que muchos sobrevivieron gracias al tren ya aprendieron a encontrar sus destinos...
    Abrazos!

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  8. La imagen habla a las claras de un trozo de historia de un país y de una sociedad que poco valora su patrimonio. Magníficamente acompañada por el relato con el que nos ilustras tu interpretación de los fatídicos hechos que hemos sufrido en las últimas décadas, estas ventanas logran conmovernos con su estado actual, contrastante sin dudas con el que tuvieron en otros momentos.
    Cada imagen, una excelente historia. Te felicito!


    Hasta cada rato.

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  9. Y si ellas pudieran hablar ...¿Cuántas historias nos contarían?
    Daría algo por oírlas.
    ;)
    Abrazos en un bonito domingo lluvioso

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  10. Nada ni nadie queda al margen, todos tenemos un anden donde quedarnos a ver alejarse un tren.

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  11. dificil distinguir cuándo el arte callejero se vuelve vandalismo... en este caso creo que estamos en esta segunda mitad clasificatoria.

    Las tres ventanas muy bien vistas...

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  12. Un texto excelente, para un preciosa foto

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  13. A medida que ha aumentado considerablemente la utilización del coche ha ido disminuyendo el uso del ferrocarril. Es el peaje que hemos de pagar por el progreso; lo malo es que todavía queda mucha gente sin dinero para comprarse un coche cuyo único medio de trasporte para viajar es el tren, pero parece que ya no cuentan, que da lo mismo que vean o no el mar.
    Me produce mucha melancolía ver las estaciones abandonadas.
    Esas tres ventanas son un paradigma de la soledad, son como los ojos muertos del pasado.
    Un beso muy grande.

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  14. También yo he vivido esta sensación al ver abandonadas estaciones en las que cogi el tren muchas veces cuando era pequeño.

    Donde vivo ahora, Sant Joan de les Abadesses,-Girona- han convertido la antigua estación en un restaurante con fotografias de lo que era hace años. Merece la pena.

    Salut

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  15. Estas viejas estaciones, sucias y abandonadas. aun conservan en su aire, las energias de las personas que por allí pasaron.Nunca se llegarán a perder en la memória.Las personas como tu que escriben sus vivencias y publican estas buenas fotografías, se encargan que no pierdan su rincón en la memória de alguna gente.

    UNA ABRAÇADA DESDE VALENCIA.

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  16. Ese sentimiento me persigue cuando vaijando a mi ciudad de origen veo en el paisaje multuitud de viviveindas (cortijos) abandonados... nunca lo pensaron sus primeros moradores....un saludo

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  17. Hola Jan. Acabo d'arribar del cap de setmana, i em trobo amb la foto del que tu dius una estació de tren abandonada. Et crec, però pedrie ben bé ser una paret qualsevol d'una casa d'okupas o una fàbrica, de quand alli, anys enrere, es manufacturave quelcom , i tenie vida propia i donave per menjar unes cuantes famílies. Tú saps que tinc molta imaginació i que ademés m'agrades buscar les quatre potes al gat. Salutacions.

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  18. LLAY-LLAY??!!! en Chile?????
    lo siento, pero me has soprendido, porque yo nací en ese pueblo, y hasta los 6 años viví allí... aun recuerdo cuando corriamos los niños a despedir el tren que marchaba de la estación... aun recuerdo estas tres ventanas!
    además de la buena composición de la toma, me has golpeado profundo y me has sorprendido montones....
    Hacía mucho que no pasaba por aqui y me encuentro con esta sorpresa... que "causalidad".
    pues ha sido un gusto visitarte otra vez.
    volveré por estos lares.

    Saludos desde Los Andes, Chile!

    PD: date una vuelta por mi blog.. hay cosas nuevas, a ver que opinas.

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Apreciados amigos…
Desde ayer he incorporado las respuestas a vuestros comentarios.
Un abrazo