Magnum no accedió a sus deseos. Unos dicen que gracias a ello, conocemos su obra más en profundidad, aunque otros pensamos que las decisiones de uno deberían ser siempre respetadas aunque ello conlleve condenar al ostracismo más hermético su trabajo.
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martes, 14 de febrero de 2012
Don Sergio Larraín Echenique
Magnum no accedió a sus deseos. Unos dicen que gracias a ello, conocemos su obra más en profundidad, aunque otros pensamos que las decisiones de uno deberían ser siempre respetadas aunque ello conlleve condenar al ostracismo más hermético su trabajo.
miércoles, 1 de junio de 2011
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sábado, 13 de marzo de 2010
Surrealismo urbano XXVII
A modo de prologo:
La mayoría de las veces, cuando me convierto en un observador de lo cotidiano, descubro cientos de rincones que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente. Son monumentos urbanos al surrealismo. Detalles visuales que perduran por el azar de unas circunstancias favorables, antes que venga el clásico censor de lo equilibradamente hermoso y de un brochazo o con la sutileza del espray lo envilezca defendiendo su arte. Otros, simplemente especuladores de lo material, apoyados por una pala retroexcavadora, lo borran sin inmutarse por el acto cometido.
Algunas de estas obras de arte visuales, son tan efímeras que solo duran unos instantes. Otras, perduran esperando ser reconocidas, buscando una amnistía general para no terminar siendo parte del recuerdo de un nostálgico como quien suscribe esta entrada.
Además, estos pequeños regalos que nos ofrece lo cotidiano, al no estar firmados por ningún gran maestro reconocido del surrealismo, solo tienen el valor testimonial de quien como yo, lo observa con otros ojos. No obstante, si cualquier gran maestro firmase esta obra que no es suya, sino producto del azar, todos le reconoceríamos su gran creatividad. Su momento “dulce”.

Siempre he defendido la calle como medio de evolución necesaria para encontrar una línea de trabajo grafico afín con nuestra necesidad más insospechada. Caminar, observar los detalles y dejarse llevar por lo que nuestras retinas reclaman, es un ejercicio tan didáctico como lo puede ser un buen libro, una clase de arte en la “Escola Masana” o la visita a un museo.
Nuestra capacidad de asombro, de la que tanto he hablado en otras ocasiones sigue siendo la espoleta imprescindible para el despertar de nuestra creatividad. La calle está viva y evoluciona a diario para nuestro deleite. Solo hemos de salir, enfrentar nuestro miedo al ridículo. Encarar esas miradas de incomprensión cuando nos plantamos delante de algo que nos atrae poderosamente, hincamos la rodilla en tierra y dejamos que la cámara inmortalice nuestro descubrimiento visual. Los demás, absortos en nuestro acto no comprenden nuestra necesidad. Pero… que mas da lo que los demás piensen.
Afortunadamente aun hay rincones, donde se mantiene intacto… el equilibrio visual.
Un clic sobre la imagen para verla a pantalla completa
“Surrealismo urbano”
Copyright © By Jan Puerta 2010
Texto y fotografías con copyride del autor.
janpuerta@gmail.com





