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jueves, 22 de noviembre de 2012
Ha muerto Manuel de la Rosa, tuccitano
lunes, 6 de diciembre de 2010
Don Quijote. Entrada extraordinaria


jueves, 11 de noviembre de 2010
Segunda parte, Capitulo 75. Don Quijote
Los jueves, leemos con Pedro Ojeda “el Quijote”
Como es el tiempo. El factor tiempo, que todo lo puede. Parece que fue ayer cuando encontré de casualidad un blog llamado La Acequia. Parece que ayer, fuese hoy mismo cuando empecé a seguir lo publicado por su autor Pedro Ojeda.
Uno de esos primeros días coincidiendo con un jueves pensé que me gustaría incorporarme al proyecto, pero, no tenía ningún ejemplar del Quijote. Esa absurda salvedad, me freno en demasía.
Unas semanas después, en una feria de objetos usados, apareció ante mí, un Quijote de la editorial Sopena de 1968, con ilustraciones de Doré entre otros. Editado en Barcelona, termino en un pueblo del interior de la V región de Chile. Y yo que creía que lo mío era viajar.
Pensé que por el libro, me pedirían una fortuna. (Poca cantidad, ya lo era y lo sigue siendo) Pero, todo lo que estaba sucediendo parecía una autentica conjunción planetaria circundante en mi propio beneficio. La señora me lo ofrecía por 1000 pesos. Menos de un euro. Ahí, podía llegar. Ahí llegué. Recuerdo que me resultaba incomodo leer los capítulos a través de la biblioteca Cervantes u otro ejemplar online.
Una vez en casa, con el ejemplar bajo el brazo, le escribí un correo a Pedro y el sueño de participar en esta lectura colectiva aportando cada uno de nosotros nuestra particular visión, se hizo realidad. Gracias Pedro.
Esto sucedía un 30 de abril del 2009. Solo han pasado unas cuantas semanas. Ochenta y cuatro si cuento este jueves entre ellos.
Si retrocedemos un poco más, concretamente hasta el 10 de febrero del 2009, publiqué una entrada titulada Don Quijote en Valparaíso.

Hacia unos días que había encontrado a modo de grafiti al más puro estilo del Bronx que todos hemos visto en las películas, en un solar, entonces sin mucho futuro, la figura erguida a pesar de todo, de un Don Quijote que mantenía el tipo a pesar de que la propia pared había acabado con su inseparable escudero, Sancho Panza. Su descubrimiento me hizo tomar unas notas y estas se transformaron en un cuento corto sobre una hipotética venida de Don Quijote y Sancho a Valparaíso. Quizás esta imagen significase el inició de esta aventura que me permito la licencia de definir como colosal y que como tal, recordare por muchos años.
A partir de aquí, mi mirada, se volvió quijotesca. Busqué y encontré -sin querer a veces- imágenes quijotescas o adaptables a esa filosofía. Personajes que no entendían mi pasión quijotes u otros que les entusiasmaba que alguien, cámara en mano los fotografiase en actitud quijotesca. El caso de Víctor Muñoz, a quien quijotescamente ordené caballero magallánico por la gracia de Cervantes y dicho sea de paso, dos botellas de “Carménère” tinto.

Algunos proyectos no los pude realizar, entre ellos, uno muy especial que incluso lo había llegado a conversar con Pedro. La idea en sí, sigue en pie y solo estoy esperando poder cambiar mi cámara para llevarla a término. Os iré informando.
En cuanto a la reflexión más actualizada a día de hoy, lo mire por donde lo mire, todo es positivo. Todo menos el final de la obra. Permitirme que os explique lo sucedido esta mañana…
Suena el despertador. La radio, colabora a su manera ofreciéndome una balada insuperable interpretada por Sarah Vaughand llamada “Lullaby of Birdland”
Inicio el día intentando tararear sin lograrlo las notas magistrales de esta gran cantante. Me preparo una tostada, con aceite de oliva y un poco de sal. Lleno la taza de café y me propongo abrir el Quijote. Busco la marca que me permita recobrar la lectura, donde la dejé la semana pasada. Intento leer el capitulo a comentar de esta semana. Pero, algo anormal sucede. No doy crédito a la ausencia del mismo. Parece una broma de mal gusto. Alguien me robo el capítulo 75 de la obra de Cervantes. Tal vez… un fallo de imprenta o quizás el mismísimo Avellaneda incapaz de asumir su rol de literario ramplón y segundón sea el causante de tal desaparición.
Recapacito con la frialdad que requiere el momento y esas tres letras tan lapidarias como concisas que se esconden detrás de un simple “fin” me devuelven a una realidad de esas que uno nunca está preparado del todo para aceptar. Don Quijote ha muerto. La obra de Cervantes ha finalizado. Las aventuras y desventuras quijotescas han dejado de ser motivo de análisis.
Releo el capitulo 74. Maldito capitulo 74. Tantas cosas se esconden en el mismo que una simple silaba termina con toda la historia. Miro la fecha de publicación del tomo que me ha servido como soporte para los comentarios de toda la segunda parte y algún capítulo de la primera. Me apunté tarde a la historia. A la aventura que un día, propuso Don Pedro Ojeda.
Hoy todo parece absurdo. Ese todo ha sido devorado por el tiempo. Inexorablemente ha seguido su curso y con él, nos arrastró haciéndonos más mayores, mas reflexivos. Más cuerdos, mas quijotes si cabe por cuestiones obvias de nuestra locura.
Hoy, me siento raro. Me cuesta escribir. Me resulta complejo todo. Busco marcas alegóricas a Don Quijote en el calendario y veo que los jueves, ya no están marcados en rojo.
Vuelvo a releer el capitulo 74. Estoy preso en el. Lo sé, pero no quiero escapar del mismo. Si lo hiciera, el fin, quizás no tendría vuelta atrás.
Compartir con vosotros tantos momentos quijotescos ha sido uno de los mayores logros que he vivido. Gracias por estar ahí siempre. Gracias Pedro, por dejarme estar a mi manera. También quisiera agradecer a Fernando Portillo. De quien no tengo noticias desde hace tiempo. Un tipo, simplemente genial, a quien le dedico el video encontrado en You Tube de la inestimable Sarah Vaughand
Un fortísimo abrazo
“Quijote”
Copyright © By Jan Puerta 2009
Texto y fotografías con copyright del autor.
jueves, 4 de noviembre de 2010
¡Ya soy cuerdo!
Señores, vámonos poco a poco.
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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda
La imagen quijotesca que ilustra parte de mis palabras de hoy, se encuentra ubicada en el cementerio de Zapallar. En la quinta región de Chile. Ya os hablé un poco del mismo el pasado mayo del 2009 –Clic aquí-
Permitirme que os diga, que el cementerio de Zapallar, además de estar enterrado el escritor chileno José Donoso se encuentra situado en la parte alta de un acantilado espectacular. Hay rincones que por sus características, a uno le gustaría esperar –de producirse- ese tránsito hacia la eternidad. Ese cementerio, me gustaría para mi nueva vida. Pero me temo que la humedad no le sentaría nada bien mi fiel Nikon y mucho menos a mis huesos.

Cervantes no solo sobrevivió a su propio personaje. Don Quijote fue un hombre bueno, honesto y cabal, a pesar de su locura. Su escudero Sancho, un hombre noble con pequeñas dosis de picaresca, tan común y peculiar en la época.
El resto de los personajes, comparsas de la imaginación de Cervantes. Unas veces servían para criticar aquello con el autor no estaba de acuerdo y en otras simplemente para dejar constancia de lo sucedido.
Personalmente, este capítulo es de los que más veces he leído y releído una segunda vez, casi seguida. Me sigue pareciendo un punto y parte de todo. Cervantes tiene la habilidad, el don de hacernos asistir a la muerte del personaje como un acto de rutina sin importancia ni relevancia de lo que sucede en el propio capitulo. El testamento, que parece un objeto de relleno, termina por ser el objeto capaz de romper cualquier tensión en un capítulo de la trancendencia de este. No solo muere el personaje, sino que termina la obra. Incluso, sutilmente se permite la licencia literaria de matar al mismísimo Avellaneda.

Por otro lado asistimos a la desesperación de Sancho. No olvidemos que Sancho, hasta la aparición de su “noble” titulo de escudero, simplemente era uno más de la aldea. Hoy en día, es un ex gobernador, ficticio y con objeto de burla si se quiere ver por ese lado, pero no olvidemos tan a la ligera que él, gobernó con mano y cabeza sabia. Nada despreciable para uno que tuvo sus primeros estudios escuchando a Don Quijote. Sublime, se mire por donde se mire. Sancho llora la desaparición de su amo. Sin él, vuelve a ser el mismo de antes. Alguien que pasa por la vida, sin pena ni gloria.

Por mi parte, las consideraciones pertinentes de lo que ha supuesto para mí el participar de la lectura colectiva de Don Quijote, tutelados por el profesor Don Pedro Ojeda, merece como mínimo un capítulo aparte que dedicaré en los próximos días. Pero os puedo anticipar que desde mi incorporación, mi visión personal, tanto de la obra, como de su lectura así como de los que habéis participado de la misma, ya sea leyéndola o bien simplemente dejando un comentario en clara alusión al tema, ha cambiado sustancialmente. En mi bolso de mano, tipo mariconera (ridículo en ciertos países, imprescindible en otros) guardo en su interior la figura que veis en la imagen de hoy. Un viejo Quijote de plástico. Me acompaña en mis viajes. Por cortos que estos sean.
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janpuerta@gmail.com
jueves, 28 de octubre de 2010
Cuatro cuartos por una jaula de grillos
"¡Malum signum!"
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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda
Algunos capítulos, están repletos de símbolos, simbología e interpretaciones varias sobre lo sucedido. Estos últimos capítulos no podían ser diferentes. Don Quijote siempre que puede busca a Dulcinea en cualquier circunstancia por absurda que esta pueda parecer. Es como si todo, en el fondo fuera posible.
Por otro lado, el bueno de Sancho, y más cerca de su aldea, se gasta cuatro cuartos con tal de contentar a Don Quijote.
En el capitulo, la importancia de ambos, queda reflejada en sus acciones y sus posteriores actitudes frente a las mismas. Don Quijote, abatido, vencido y con pocas fuerzas, quiere mantener el tipo y la compostura aunque sea creando una nueva aventura, esta vez pastoral. Sancho se enfrenta con dinero en la faltriquera a su esposa quien no lo esperaba con la misma apariencia y más después de haber sido gobernador de una ínsula.
La aldea parece no haber cambiado nada. Todo y todos están en el mismo lugar. Solo Don Quijote y Sancho parecen haber iniciado un nuevo camino. Desgraciadamente lo camino no son los elegidos por ellos, sino adjudicados por el propio infortunio que a veces, trae el camino.
Nos acercamos al final y en el próximo capítulo, las consideraciones de lo sucedido, lo escrito y lo vivido nos acercaran más si cabe a la grandeza de la obra cervantina.
Pero todo esto será la próxima semana dentro del capítulo 74.

La imagen quijotesca del día de hoy, creo que habla por sí sola.
domingo, 24 de octubre de 2010
Don Quijote... carretera y manta

Vuelvo a jugar con la fascinación de la máquina del tiempo. Algo único en blogger que me permite publicar una entrada colocándole la fecha que me apetezca. Así, que con casi 24 horas de retraso, publico esta entrada que debía de ser el comentario prometido sobre la lectura colectiva de Don Quijote, pero… que no me ha sido posible terminar.
jueves, 21 de octubre de 2010
Don Quijote y su regreso

Apreciados amigos…
jueves, 14 de octubre de 2010
Los azotes del desencanto
"Salud ajena"
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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda
El regreso nos depara un acontecimiento en este capítulo, cuyo análisis lo podemos simplificar desde diferentes puntos de vista. Por un lado, Don Quijote se acoge a la picaresca, de la cual tanto huye, combate y critica, para hacer caer en la tentación a Sancho y que este termine por darse los azotes necesarios para hacer salir del encantamiento a Dulcinea. Por su parte, la ambición de Sancho y la propia picaresca, que en él vive, le lleva por un lado a aceptar el darse los azotes a cambio de unas buenas monedas, al tiempo que traza un plan para engañar a Don Quijote. El bueno de Sancho, termina por mostrar abiertamente su cara menos amable, perpetuando por un lado la mentira sobre Dulcinea y el encantamiento, haciendo que la locura pertinaz de Don Quijote, termine por poner precio a tal desaguisado.
El engaño siempre ha sido un aliado de Sancho, pero hasta este capítulo no se había mostrado con tanta crudeza hacia la figura de Don Quijote. Los últimos capítulos, hemos asistido a un compendio de burlas cuyo destinatario principal eran nuestros personajes. Los duques, se burlaban de Sancho y también de Don Quijote. Pero ahora, es el propio Sancho, quien lo intenta hacer sobre Don Quijote. Lo intenta y lo hace.
Quizás Sancho, acepta entrar en el juego de la burla, acuciado por la proximidad en llegar a su aldea, con las alforjas vacías de dinero, y antes de aceptar la derrota de su amo y señor como propia decide darse los supuestos latigazos a cambio de una entrada más triunfal para acallar las bocas de quienes les esperan.
Veremos que sucede en el capitulo 2. 72

En ocasiones, una duda o un mal razonamiento
pueden llevarnos a la locura más sutil.

Tres curiosidades alegóricas sobre el capítulo de esta semana. Los dos primeros grabados, comparten la esencia del propio grabado, además de fidelidad la figura de Sancho. El resto de la escena se va diluyendo. Lo curioso es que en la edición de 1819, la escena mira hacia la derecha y en la edición de 1826, la misma escena (o casi) mira hacia la izquierda.
En cuanto al tercer grabado, lo curioso es la juventud que aparenta Sancho. La edición es de 1847.

El grabado a color pertenece a la edición barcelonesa de 1905 y el de blanco y negro a la edición madrileña de 1901.

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Texto y fotografías con copyride del autor.
jueves, 7 de octubre de 2010
Los martirios de Sancho




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domingo, 3 de octubre de 2010
Minos y Radamento

Curiosamente, algunos libros cuyo lomo no refleja el titulo de la obra o su autor, terminan siendo presa del furor “grafitero” que su flamante comprador ejerce sobre el mismo. Armado de un rotulador de tinta plateada, en relieve, según me cuenta.
La figura, que siempre llevo conmigo fue fiel testimonio de lo vivido y narrado brevemente.
domingo, 26 de septiembre de 2010
"Don Quijote embelesado"
¡Oh alma endurecida!
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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda
Cap. 2.68
Del capítulo en sí, me detengo donde Don Quijote reconoce la buena platica de Sancho, eso sí, atribuyéndose sin duda tal mejora a su compañía. Para ello, utiliza uno de los refranes repetidos por Sancho… “No con quién naces, sino con quién paces”.
El resto del capítulo, tenemos la falta de reacción de Don Quijote como elemente central del mismo. Por un lado, en el momento de advertir los ruidos extraños que terminaron con la poca moral que aun mantenía, por los suelos debido a la piara de cerdos que los arrollaron y en segundo lugar en no poder hacer frente a quien lo capturan al ser honesto con su promesa de no tocar las armas después de su derrota.
Por un lado el abatimiento provoca desidia y por otro la impotencia de quien por encima de todo es y se considera un verdadero caballero.
El lector queda a la espera de lo que pueda acontecer de nuevo en los dominios de los duques. Quienes tanto se burlaron, perecen tener algún que otro as escondido, aunque en estos momentos, difícil es predecir lo que va a suceder. Pera ello, no nos queda otro remedio que esperar los acontecimientos que vienen en el próximo capítulo. El 69.

Foto quijotesca:
Últimamente, Don Quijote pierde hasta la cubierta de su propia historia.

La ilustración pertenece al maestro grabador y pintor de género e historia, Tony Johannot. En otro capítulo ya os presenté un grabado de él. Nació en Offenbach, en Alemania en 1803 y falleció en Paris en 1852. Sus primeros trabajos los realizó con buril pero a partir de 1831 se especializó en pintura. A parte de la edición de 1836 de Don Quijote tiene en su haber grabados para la opera Manon Lescaut y obras de Balzac, Moliere y Nodier entre otros.

Pertenece al ilustrador John Vanderbank de quien se decía era un excelente ilustrador de libros. La edición de 1749 londinense, así lo demuestra. Pero el trabajo de grabado lo realizó Gerard van der Gucht, maestro grabador y marchante de arte de la época. Aparte de sus grandes trabajos, tenía la friolera cifra de treinta hijos.

Este grabado pertenece a Diego de Obregón. Maestro grabador español, nacido en 1658 y falleció tempranamente en 1699. Tiene el honor de haber sido el primer ilustrador de la obra de Cervantes en español en 1674. Lo fue tanto de la primera como la segunda parte. Aunque curiosamente se le recuerda más por sus grabados alegóricos a la fauna.
Su fecha de nacimiento es un poco incógnita, puesto que si nació en 1658, y en 1674 se publico la primera edición ilustrada en español, Diego, tendría solo 14 años cuando realizó los grabados. Todas las consultas que he realizado me dan esa temprana edad.

Aquí tenemos a tres ediciones bastante diferentes la una de las demás, del siglo pasado.
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Copyright © By Jan Puerta 2010
Texto y fotografías con copyride del autor.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Como mosca a la miel
Quijotiz and Pacino
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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda
Sancho, mantiene una línea quizás más equilibrada en su personaje. Y más, a estas alturas de la obra. Su personalidad ya no se la puede cambiar nadie. Lo que no entiende, tiende darle su peculiar visión adaptándola a su propia necesidad de hacer creer que sabe de todo sin saber apenas de nada.
El dialogo, no parece propio de una obra que toca a su fin. Incluso el juego pastoral que supone la poesía en sí parece ser la escusa perfecta para renacer en el viejo caballero los ademanes prosísticos que pudiera tener.
Me resulta chocante, casi inaudito que Don Quijote hable con Sancho sobre los sentimientos de Altisidora. A pesar que atenúa aquello que siente ella por el caballero justificando que todo aquello que provoca en enamoramiento…
-¿Qué ha hecho Dios de Altisidora, si ha llorado mi ausencia o si ha dejado ya en las manos del olvido los enamorados pensamientos que en mi presencia la fatigaban?
Don Quijote quiere saber si el “encantado Tosilos” le ha explicado algo más de lo sucedido a Altisidora desde su ausencia.
Por otro lado, dentro del capítulo, Cervantes vuelve a insistir sutilmente sobre el tema de los moriscos, esta vez usando el legado lingüístico a modo de clase magistral si cabe, sobre el origen de ciertas palabras. Buen maestro hubiera sido "Don Quijote" si hubiese dirigido sus pasos a la enseñanza.
No puedo terminar este pequeño resumen sin comentar el pasaje donde todos terminan con el nombre cambiado a instancias del propio Quijote. Parece algo fuera de lugar, pero es necesario releer en más de una ocasión los parajes donde se habla de ello.
Sancho sigue insistiendo en encadenar un refrán detrás del otro. Su personaje, escuda sus falencias gracias a hablar mucho y cada vez mejor. Pero Don Quijote, cuando se trata de hacer rectificar a quien se equivoque, o haga algo mal, no tiene ninguna piedad en utilizar palabras duras que a otros, les afectarían mucha más de la mella que hacen en Sancho.
No obstante, como lector, a veces duele ese aire de soberbio que aparenta tener Don Quijote ante la peculiar personalidad de Sancho. Pero si seguimos la tesis que defiende el hidalgo caballero sobre la aplicación de los refrenes, hemos de sacarnos el sombrero otra vez ante una lección que nos da Cervantes mezclándonosla con un relato de ficción y encantamientos.
Veremos que nos depara ese capítulo 68.

Fotografías quijotescas…
Bueno, un simple autorretrato quijotesco, onírico si cabe, donde me encuentro a punto de ejercer el noble arte de la siesta que no suelo practicar.
No suelo hacerme autorretratos, pero ya llevo tres. Uno que ya visteis hace unos cuantos meses (clic aquí). El de hoy. Y uno que tengo pensado enviarle a Pedro para ilustrar si lo cree conveniente el análisis de los lunes.

Para los vallisoletanos, un rincón tan peculiar como este llega un momento que pasa casi completamente desapercibido. Para uno que viene de fuera, suele ser un motivo a fotografiar. Uno no siempre tiene la oportunidad de estar delante de un lugar tan emblemático como la casa donde vivió durante un tiempo Cervantes.
Aprovecho la ocasión para comentar que “por cuestiones de agenda” –siempre había querido decir esto- no me será posible asistir a la ingesta de buenas viandas y caldos tintos que van a degustar todos los que cada jueves siguen a Pedro Ojeda con esa locura casi única que supone la lectura del Quijote. En mi caso, si pudiera asistir, me encantaría poder haceros una fotografía a todos juntos delante de esta emblemática casa. Pero…
La imagen es un montaje que hice con el descubrimiento virtual de esta edición que data de 1905 firmada por Fidel Pérez Mínguez. En la misma podemos observar el plano interior de la vivienda en sí. Todo un lujo que hoy en día, tengo colgado a modo de cuadro casi delante de donde me pongo a escribir normalmente.

Grabados quijotescos…
Seguimos con la edición de 1880 de Espasa donde cada capítulo empieza con una letra capital. Hoy, la S adopta una forma de serpiente casi gigante a punto de engullirse a un parajito. El motivo no es alegórico a nada de lo que sucede en el capítulo en sí. Supongo.
Con un clic sobre las imágenes las veréis mas grandes.
Copyright © By Jan Puerta 2010
Texto y fotografías con copyride del autor.







