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jueves, 22 de noviembre de 2012

Ha muerto Manuel de la Rosa, tuccitano

Decía un viejo amigo que las malas noticias, siempre son inesperadas. Hace poco más de una hora me entero de la muerte de Manuel de la Rosa, Tuccitano. No quiero creérmelo. Pero la evidencia es demasiado clara. Desgraciadamente. Los recuerdos asaltan mi mente y esa etapa vivida a través de blog de Pedro Ojeda, “La Acequia” donde semanalmente comentábamos nuestra particular visión de la lectura de Don Quijote. Intercambiamos palabras, opiniones, sensaciones… detalles sin importancia para muchos pero que hoy en día cobran una peculiar relevancia.


El 13 de noviembre de 2010, me dejó un comentario en la entrada correspondiente a la semana posterior al término de las lecturas de El Quijote que decía: 
“Si querido amigo, el tiempo pasa irremediablemente, y algo parece que faltó esta semana... El Quijote pasó a ser algo pegado a nuestras vidas...un abrazo” 
Me quedo con ella y con esa ausencia que desde hoy también encontraré, encontraremos a faltar. 

Clic aquí para ver la serie completa: 
Copyright © By Jan Puerta 2012. 
Texto y fotografías con copyride del autor. 
janpuerta@gmail.com

lunes, 6 de diciembre de 2010

Don Quijote. Entrada extraordinaria


“El final de una historia es simplemente el prologo de otra que está por empezar”

El día 4 de diciembre, mientras varios componentes del grupo de lectura del Quijote se metían entre pecho y espalda una olla podrida y la regaban con buen vino tinto, yo intentaba hacer lo mismo pero con más humildad que incluso la mostrada por Sancho cuando la necesidad era participe del hambre. Mi menú no tiene mucha importancia. La distancia… si.
Pero lo que si os diré es que escribí varias notas a lo largo del día, las cuales os reproduzco a continuación.
Brindé en secreto con un buen caldo chileno. Tinto del 2008, con una etiqueta que decía Oveja negra. Hacer un clic en el enlace. Un excelente vino para tal ocasión. Regalo de un alumno mío a quien intenté orientar un poco, en algunos conceptos fotográficos que me parecía que debía de pulir.
Estas palabras que fui anotando al tiempo que la botella se vaciaba son como una dedicatoria a todos vosotros que semana a semana, habéis dedicado ese tiempo en encerraros dentro de un libro, formando parte del mismo. Siendo parte de la obra en sí. Personajes anónimos cervantinos cuya forma y destino aparecen cinco siglos después para seguir gritando en voz alta que la obra que algunos han querido enterrar desde hace tiempo, está más viva que nunca. Menudo elenco de personajes ha unido Cervantes, de la mano de Pedro Ojeda.
Tampoco puedo olvidar a otros amigos quienes acudían a la cita de los jueves, sin mucho ruido pero llenos de curiosidad quijotesca.
Algunos proyectos se han quedado en el camino, pero no descarto realizar alguno de ellos, más asequibles y quizás más fácil de lograr, con el buen tiempo austral que se avecina.
¡Va por todos vosotros!



La imagen para el día de hoy, 6 de diciembre, es una alegoría a la soledad. Un alegato a compartirla y hacerla más llevadera.
Un perro de los muchos que encuentro a diario, en una playa solitaria, mirando el océano. No comprendiendo nada pero sintiéndose arropado por la propia inmensidad de lo que hay delante.


Pensando en un cuatro de diciembre de 2010
Que cerca me quedaba Burgos cuando no tenía ningún motivo especial por ir. Qué lejos me queda cuando el deseo y la necesidad van unidos de la mano.
Hay días en que uno mira el calendario y siente una especial motivación por vivirlos. Días especiales, de esos que cuando los analizas después de un tiempo te das cuenta que nunca los podrás olvidar. Son jornadas llenas de magia. Instantes donde todo lo que sucede esta precedido de otro momento de mucha más intensidad. Días por los cuales merece la pena vivir.
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Los que habéis seguido mis entradas de los jueves, sabéis que estaban dedicadas a la lectura colectiva de Don Quijote de la Mancha, dirigida esta por Pedro Ojeda creador del blog La Acequia. Muy a mi pesar, hace un par de semanas, el capítulo 74 de la segunda parte ponía fin a la obra y parecía que tras el fin o the end que dirían los más cinéfilos, todo terminaría. Pero no, Cervantes es algo más que un escritor. Don Quijote, Sancho y los demás personajes también. Y… los que hemos participado en mayor o menor grado, también somos algo más que meros participantes en un proyecto tan loco -o más- que alguno de los capítulos que nos ha tocado comentar en voz alta.
El final de la obra, coincide con el inicio de nuevos proyectos. Don Pedro, nos informara puntualmente de ellos.
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Hoy toca de nuevo hablar del Quijote. Hoy, me siento obligado a volver a su redil…
Espero impaciente la entrada de Pedro Ojeda. Sé que otros integrantes de la locura que nos contagio Don Pedro al iniciar esa lectura quijotesa, publicaran parte de su experiencia del pasado 4 de diciembre del corriente en la comida quijotesca que tuvo a lugar en la posada de cuyo nombre no quiero acordarme al haber podido asistir.
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Los ausentes, soñamos y nos dejamos llevar por el olor de una olla podrida que debía saber cómo los dioses y que de buen seguro no debió de sobrar ni una triste migaja. Mal para las alforjas de Sancho.
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Imaginando las imágenes que hubiera o hubiese podido realizar siento envidia. Imagino las sonrisas y sonrío dentro de mi aparente soledad en la distancia. Os puedo asegurar que pocas cosas he deseado tanto como el poder haber asistido a esa comilona
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Después de ver con calma todo lo que cuentas los demás comensales, le dedicaré el tiempo necesario a comentar cada una de las entradas.
Menudo buen ambiente envuelto en una placidez digna del mejor grupo de amigos reunidos frente a una mesa llena de buenas viandas, ricos caldos y un mejor postre que ya me diréis cual era.
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Una costumbre es aquella que por mucho tiempo que pase, se sigue manteniendo fiel al lado de uno. Hasta hace unos meses solía llevar siempre algún periódico o libro de bolsillo para ilustrar los momentos “muertos” del día. Léase instantes donde lo que uno vislumbra carece de interés. Hoy a parte de lo que siempre he llevado también ocupa su lugar un ejemplar del Quijote. A veces lo abro por cualquier página y releo un capítulo entero al azar. En alguna ocasión o bien un espejo o el reflejo inconcreto de un cristal me permite verme. Creo parecer un nuevo misionero con mi particular biblia entre los dedos. Buscando salmos y verdades entre las palabras de Don Quijote y Sancho. Sin olvidar alguno de los figurantes de la obra que alguna u otra verdad también dijeron.
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Pasan las horas y tengo hambre de nostalgia burgalesa. Busco en las viejas ilustraciones que durante estos meses he podido encontrar y me centro en una que cuando la vi por primera vez me sorprendió mucho. Esta firmada por Richard Parkes Boningtom quien fuera un excelente pintor especializado en paisaje. Nacido en Nottingham en 1801, falleciendo en Londres a la temprana edad de 26 años víctima de la tuberculosis. Sus obras, están entre otros grandes museos, en el Louvre.
En esta ilustración que dibujó para la edición del Quijote de 1822, refleja en los ojos de nuestro estimado protagonista ese punto de locura que tienen aquellos que en un momento de sus vidas descubren que acaban de encontrar en verdadero sentido a su existencia.
Bendita locura, el haber llegado a ese extremo.

Con un clic sobre las imágenes las veréis más grandes.
Copyright © By Jan Puerta 2010
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jueves, 11 de noviembre de 2010

Segunda parte, Capitulo 75. Don Quijote

Los jueves, leemos con Pedro Ojeda “el Quijote”

Como es el tiempo. El factor tiempo, que todo lo puede. Parece que fue ayer cuando encontré de casualidad un blog llamado La Acequia. Parece que ayer, fuese hoy mismo cuando empecé a seguir lo publicado por su autor Pedro Ojeda.

Uno de esos primeros días coincidiendo con un jueves pensé que me gustaría incorporarme al proyecto, pero, no tenía ningún ejemplar del Quijote. Esa absurda salvedad, me freno en demasía.

Unas semanas después, en una feria de objetos usados, apareció ante mí, un Quijote de la editorial Sopena de 1968, con ilustraciones de Doré entre otros. Editado en Barcelona, termino en un pueblo del interior de la V región de Chile. Y yo que creía que lo mío era viajar.

Pensé que por el libro, me pedirían una fortuna. (Poca cantidad, ya lo era y lo sigue siendo) Pero, todo lo que estaba sucediendo parecía una autentica conjunción planetaria circundante en mi propio beneficio. La señora me lo ofrecía por 1000 pesos. Menos de un euro. Ahí, podía llegar. Ahí llegué. Recuerdo que me resultaba incomodo leer los capítulos a través de la biblioteca Cervantes u otro ejemplar online.

Una vez en casa, con el ejemplar bajo el brazo, le escribí un correo a Pedro y el sueño de participar en esta lectura colectiva aportando cada uno de nosotros nuestra particular visión, se hizo realidad. Gracias Pedro.

Esto sucedía un 30 de abril del 2009. Solo han pasado unas cuantas semanas. Ochenta y cuatro si cuento este jueves entre ellos.

Si retrocedemos un poco más, concretamente hasta el 10 de febrero del 2009, publiqué una entrada titulada Don Quijote en Valparaíso.



Hacia unos días que había encontrado a modo de grafiti al más puro estilo del Bronx que todos hemos visto en las películas, en un solar, entonces sin mucho futuro, la figura erguida a pesar de todo, de un Don Quijote que mantenía el tipo a pesar de que la propia pared había acabado con su inseparable escudero, Sancho Panza. Su descubrimiento me hizo tomar unas notas y estas se transformaron en un cuento corto sobre una hipotética venida de Don Quijote y Sancho a Valparaíso. Quizás esta imagen significase el inició de esta aventura que me permito la licencia de definir como colosal y que como tal, recordare por muchos años.

A partir de aquí, mi mirada, se volvió quijotesca. Busqué y encontré -sin querer a veces- imágenes quijotescas o adaptables a esa filosofía. Personajes que no entendían mi pasión quijotes u otros que les entusiasmaba que alguien, cámara en mano los fotografiase en actitud quijotesca. El caso de Víctor Muñoz, a quien quijotescamente ordené caballero magallánico por la gracia de Cervantes y dicho sea de paso, dos botellas de Carménère” tinto.



Algunos proyectos no los pude realizar, entre ellos, uno muy especial que incluso lo había llegado a conversar con Pedro. La idea en sí, sigue en pie y solo estoy esperando poder cambiar mi cámara para llevarla a término. Os iré informando.

En cuanto a la reflexión más actualizada a día de hoy, lo mire por donde lo mire, todo es positivo. Todo menos el final de la obra. Permitirme que os explique lo sucedido esta mañana…

Suena el despertador. La radio, colabora a su manera ofreciéndome una balada insuperable interpretada por Sarah Vaughand llamada Lullaby of Birdland”



Inicio el día intentando tararear sin lograrlo las notas magistrales de esta gran cantante. Me preparo una tostada, con aceite de oliva y un poco de sal. Lleno la taza de café y me propongo abrir el Quijote. Busco la marca que me permita recobrar la lectura, donde la dejé la semana pasada. Intento leer el capitulo a comentar de esta semana. Pero, algo anormal sucede. No doy crédito a la ausencia del mismo. Parece una broma de mal gusto. Alguien me robo el capítulo 75 de la obra de Cervantes. Tal vez… un fallo de imprenta o quizás el mismísimo Avellaneda incapaz de asumir su rol de literario ramplón y segundón sea el causante de tal desaparición.

Recapacito con la frialdad que requiere el momento y esas tres letras tan lapidarias como concisas que se esconden detrás de un simple “fin” me devuelven a una realidad de esas que uno nunca está preparado del todo para aceptar. Don Quijote ha muerto. La obra de Cervantes ha finalizado. Las aventuras y desventuras quijotescas han dejado de ser motivo de análisis.

Releo el capitulo 74. Maldito capitulo 74. Tantas cosas se esconden en el mismo que una simple silaba termina con toda la historia. Miro la fecha de publicación del tomo que me ha servido como soporte para los comentarios de toda la segunda parte y algún capítulo de la primera. Me apunté tarde a la historia. A la aventura que un día, propuso Don Pedro Ojeda.

Hoy todo parece absurdo. Ese todo ha sido devorado por el tiempo. Inexorablemente ha seguido su curso y con él, nos arrastró haciéndonos más mayores, mas reflexivos. Más cuerdos, mas quijotes si cabe por cuestiones obvias de nuestra locura.

Hoy, me siento raro. Me cuesta escribir. Me resulta complejo todo. Busco marcas alegóricas a Don Quijote en el calendario y veo que los jueves, ya no están marcados en rojo.

Vuelvo a releer el capitulo 74. Estoy preso en el. Lo sé, pero no quiero escapar del mismo. Si lo hiciera, el fin, quizás no tendría vuelta atrás.

Pdta.

Compartir con vosotros tantos momentos quijotescos ha sido uno de los mayores logros que he vivido. Gracias por estar ahí siempre. Gracias Pedro, por dejarme estar a mi manera. También quisiera agradecer a Fernando Portillo. De quien no tengo noticias desde hace tiempo. Un tipo, simplemente genial, a quien le dedico el video encontrado en You Tube de la inestimable Sarah Vaughand

Un fortísimo abrazo

“Quijote”
Copyright © By Jan Puerta 2009

Texto y fotografías con copyright del autor.

janpuerta@gmail.com

jueves, 4 de noviembre de 2010

¡Ya soy cuerdo!

Señores, vámonos poco a poco.

Si no quieres quedar atrapado por Don Quijote no hagas clic en este enlace:

Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda

Cap. 2.74

La imagen quijotesca que ilustra parte de mis palabras de hoy, se encuentra ubicada en el cementerio de Zapallar. En la quinta región de Chile. Ya os hablé un poco del mismo el pasado mayo del 2009 –Clic aquí-

Permitirme que os diga, que el cementerio de Zapallar, además de estar enterrado el escritor chileno José Donoso se encuentra situado en la parte alta de un acantilado espectacular. Hay rincones que por sus características, a uno le gustaría esperar –de producirse- ese tránsito hacia la eternidad. Ese cementerio, me gustaría para mi nueva vida. Pero me temo que la humedad no le sentaría nada bien mi fiel Nikon y mucho menos a mis huesos.

Podríamos pensar que en él último capítulo de un libro, donde muere el protagonista, queda todo dicho. Incluso podría empezar a ser olvidable. Pero en este caso, el ultimo capítulo nos deja la sutileza de la posteridad como colofón a una obra colosal. Única. Con el don añadido que el tiempo sigue afianzándola como referente universal de la literatura.

Cervantes no solo sobrevivió a su propio personaje. Don Quijote fue un hombre bueno, honesto y cabal, a pesar de su locura. Su escudero Sancho, un hombre noble con pequeñas dosis de picaresca, tan común y peculiar en la época.

El resto de los personajes, comparsas de la imaginación de Cervantes. Unas veces servían para criticar aquello con el autor no estaba de acuerdo y en otras simplemente para dejar constancia de lo sucedido.

Personalmente, este capítulo es de los que más veces he leído y releído una segunda vez, casi seguida. Me sigue pareciendo un punto y parte de todo. Cervantes tiene la habilidad, el don de hacernos asistir a la muerte del personaje como un acto de rutina sin importancia ni relevancia de lo que sucede en el propio capitulo. El testamento, que parece un objeto de relleno, termina por ser el objeto capaz de romper cualquier tensión en un capítulo de la trancendencia de este. No solo muere el personaje, sino que termina la obra. Incluso, sutilmente se permite la licencia literaria de matar al mismísimo Avellaneda.



Por otro lado asistimos a la desesperación de Sancho. No olvidemos que Sancho, hasta la aparición de su “noble” titulo de escudero, simplemente era uno más de la aldea. Hoy en día, es un ex gobernador, ficticio y con objeto de burla si se quiere ver por ese lado, pero no olvidemos tan a la ligera que él, gobernó con mano y cabeza sabia. Nada despreciable para uno que tuvo sus primeros estudios escuchando a Don Quijote. Sublime, se mire por donde se mire. Sancho llora la desaparición de su amo. Sin él, vuelve a ser el mismo de antes. Alguien que pasa por la vida, sin pena ni gloria.


Por mi parte, las consideraciones pertinentes de lo que ha supuesto para mí el participar de la lectura colectiva de Don Quijote, tutelados por el profesor Don Pedro Ojeda, merece como mínimo un capítulo aparte que dedicaré en los próximos días. Pero os puedo anticipar que desde mi incorporación, mi visión personal, tanto de la obra, como de su lectura así como de los que habéis participado de la misma, ya sea leyéndola o bien simplemente dejando un comentario en clara alusión al tema, ha cambiado sustancialmente. En mi bolso de mano, tipo mariconera (ridículo en ciertos países, imprescindible en otros) guardo en su interior la figura que veis en la imagen de hoy. Un viejo Quijote de plástico. Me acompaña en mis viajes. Por cortos que estos sean.

“Quijote”

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jueves, 28 de octubre de 2010

Cuatro cuartos por una jaula de grillos

"¡Malum signum!"

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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda

Cap. 2.73

Algunos capítulos, están repletos de símbolos, simbología e interpretaciones varias sobre lo sucedido. Estos últimos capítulos no podían ser diferentes. Don Quijote siempre que puede busca a Dulcinea en cualquier circunstancia por absurda que esta pueda parecer. Es como si todo, en el fondo fuera posible.

Por otro lado, el bueno de Sancho, y más cerca de su aldea, se gasta cuatro cuartos con tal de contentar a Don Quijote.

En el capitulo, la importancia de ambos, queda reflejada en sus acciones y sus posteriores actitudes frente a las mismas. Don Quijote, abatido, vencido y con pocas fuerzas, quiere mantener el tipo y la compostura aunque sea creando una nueva aventura, esta vez pastoral. Sancho se enfrenta con dinero en la faltriquera a su esposa quien no lo esperaba con la misma apariencia y más después de haber sido gobernador de una ínsula.

La aldea parece no haber cambiado nada. Todo y todos están en el mismo lugar. Solo Don Quijote y Sancho parecen haber iniciado un nuevo camino. Desgraciadamente lo camino no son los elegidos por ellos, sino adjudicados por el propio infortunio que a veces, trae el camino.

Nos acercamos al final y en el próximo capítulo, las consideraciones de lo sucedido, lo escrito y lo vivido nos acercaran más si cabe a la grandeza de la obra cervantina.

Pero todo esto será la próxima semana dentro del capítulo 74.


La imagen quijotesca del día de hoy, creo que habla por sí sola.




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“Quijote”

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domingo, 24 de octubre de 2010

Don Quijote... carretera y manta

Vuelvo a jugar con la fascinación de la máquina del tiempo. Algo único en blogger que me permite publicar una entrada colocándole la fecha que me apetezca. Así, que con casi 24 horas de retraso, publico esta entrada que debía de ser el comentario prometido sobre la lectura colectiva de Don Quijote, pero… que no me ha sido posible terminar.

Me encuentro bien. Pero perdido de conexiones fáciles y dependiendo del buen hacer de los carabineros de Chile, quienes amablemente me dejan usar su conexión de Internet para dar pequeñas señales de vida. Para que os hagáis una pequeña idea de donde me puedo haber perdido, os diré que entre otras poblaciones he estado en una pequeña población que ni aparece en los mapas, donde no hay luz ni agua corriente. Pero la autopista, la ruta 5, pasa por en medio del mismo. Parece idílico, pero estamos en pleno siglo XXI. Creo.
En una próxima entrada os explicare sobre este pueblo que me recuerda a las Hurdes de finales de los setenta.

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jueves, 21 de octubre de 2010

Don Quijote y su regreso


Apreciados amigos…
Al igual que Don Quijote me encuentro de viaje. El, regresa a su aldea. Yo simplemente regreso a conocer lugares que soñé pero aun, nunca estuve.
El domingo publicaré la entrada correspondiente al Quijote. De momento, un adelanto de la foto quijotesca. Ahí le tenéis. Viajando conmigo.

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jueves, 14 de octubre de 2010

Los azotes del desencanto

"Salud ajena"

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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda

Cap. 2.71

El regreso nos depara un acontecimiento en este capítulo, cuyo análisis lo podemos simplificar desde diferentes puntos de vista. Por un lado, Don Quijote se acoge a la picaresca, de la cual tanto huye, combate y critica, para hacer caer en la tentación a Sancho y que este termine por darse los azotes necesarios para hacer salir del encantamiento a Dulcinea. Por su parte, la ambición de Sancho y la propia picaresca, que en él vive, le lleva por un lado a aceptar el darse los azotes a cambio de unas buenas monedas, al tiempo que traza un plan para engañar a Don Quijote. El bueno de Sancho, termina por mostrar abiertamente su cara menos amable, perpetuando por un lado la mentira sobre Dulcinea y el encantamiento, haciendo que la locura pertinaz de Don Quijote, termine por poner precio a tal desaguisado.

El engaño siempre ha sido un aliado de Sancho, pero hasta este capítulo no se había mostrado con tanta crudeza hacia la figura de Don Quijote. Los últimos capítulos, hemos asistido a un compendio de burlas cuyo destinatario principal eran nuestros personajes. Los duques, se burlaban de Sancho y también de Don Quijote. Pero ahora, es el propio Sancho, quien lo intenta hacer sobre Don Quijote. Lo intenta y lo hace.

Quizás Sancho, acepta entrar en el juego de la burla, acuciado por la proximidad en llegar a su aldea, con las alforjas vacías de dinero, y antes de aceptar la derrota de su amo y señor como propia decide darse los supuestos latigazos a cambio de una entrada más triunfal para acallar las bocas de quienes les esperan.

Veremos que sucede en el capitulo 2. 72

En ocasiones, una duda o un mal razonamiento

pueden llevarnos a la locura más sutil.

Tres curiosidades alegóricas sobre el capítulo de esta semana. Los dos primeros grabados, comparten la esencia del propio grabado, además de fidelidad la figura de Sancho. El resto de la escena se va diluyendo. Lo curioso es que en la edición de 1819, la escena mira hacia la derecha y en la edición de 1826, la misma escena (o casi) mira hacia la izquierda.

En cuanto al tercer grabado, lo curioso es la juventud que aparenta Sancho. La edición es de 1847.

El grabado a color pertenece a la edición barcelonesa de 1905 y el de blanco y negro a la edición madrileña de 1901.

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jueves, 7 de octubre de 2010

Los martirios de Sancho

"Duerme Sancho amigo"
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Las buenas intenciones del bachiller Carrasco se diluyen rápidamente cuando escucha por parte del Duque todas las burlas a las que fueron sometidos Don Quijote y Sancho. Su actitud me hace pensar en la notable envidia de quien a pesar de ser cuerdo en sus actos y pensamientos se vuelve ruin, mezquino y miserable ante la notoria fama acumulada por el “loco” caballero andante.
Por otro lado, menuda descripción nos ofrece Altisidora ante las inquietudes de Sancho sobre la muerte y el infierno. Cuando explica que a sus puertas se celebra un juego donde los contendientes jugaban en calzas y jubón con cuatro dedos de brazos fuera, para que parecieran más largas las manos y esa definición tan actual sobre la actitud de los ganadores (gananerosos) y los perdedores (entristecerse por ello). Además del simbolismo de usar libros por pelotas o balones. “Leños de viento y borra”
Todo esto sirve de introducción para ridiculizar más si cabe la segunda parte de Don Quijote, puesto que el último juego que vio Altisidora, se contendió con un ejemplar del mismo. Y lo que son las cosas, la franqueza de Don Quijote, hace que Altisidora termine por confesar lo fingido del caso.
Veremos que sucede en el próximo capítulo 71




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domingo, 3 de octubre de 2010

Minos y Radamento

"Subieron en esto, al teatro"
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Cap. 2.69

Me sorprende y mucho el desenlace en si del capítulo.
Nunca pensé que los duques volviesen a la escena, a pesar que siempre rondaba la posibilidad cada vez que el propio Don Quijote instigaba a Sancho a cumplir con su promesa de auto imponerse los latigazos necesarios para conseguir el desencantamiento de Dulcinea. No es de extrañar en este capítulo que Don Quijote al ver lo milagroso de lo sucedido con la “muerta” Altisidora”, implore -ante todos- el cumplimiento por parte de Sancho de lo prometido.
Sancho a estas alturas de la obra, domina a su señor ante cualquier aspecto que tenga a bien demostrar cierta sutilidad verbal. No así, todo lo relacionado con la improvisación que viven y los acontecimientos que por una u otra razón se ven inmersos.
Altisidora por su parte, agradece a Sancho la nueva vida que dispone y culpa a Don Quijote por el tiempo que estuvo muerta.
En cuanto a lo que pueda suceder en casa de los duques en el próximo capítulo que será el 70, es algo que espero impaciente.

Fotos quijotescas

Curiosamente, algunos libros cuyo lomo no refleja el titulo de la obra o su autor, terminan siendo presa del furor “grafitero” que su flamante comprador ejerce sobre el mismo. Armado de un rotulador de tinta plateada, en relieve, según me cuenta.

La figura, que siempre llevo conmigo fue fiel testimonio de lo vivido y narrado brevemente.



Curiosidades quijotescas:

Tan como dice en la portada de este curioso libro… “Ensayo de imitación de un libro inimitable”

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domingo, 26 de septiembre de 2010

"Don Quijote embelesado"

¡Oh alma endurecida!

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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda

Cap. 2.68

Del capítulo en sí, me detengo donde Don Quijote reconoce la buena platica de Sancho, eso sí, atribuyéndose sin duda tal mejora a su compañía. Para ello, utiliza uno de los refranes repetidos por Sancho… “No con quién naces, sino con quién paces”.

El resto del capítulo, tenemos la falta de reacción de Don Quijote como elemente central del mismo. Por un lado, en el momento de advertir los ruidos extraños que terminaron con la poca moral que aun mantenía, por los suelos debido a la piara de cerdos que los arrollaron y en segundo lugar en no poder hacer frente a quien lo capturan al ser honesto con su promesa de no tocar las armas después de su derrota.

Por un lado el abatimiento provoca desidia y por otro la impotencia de quien por encima de todo es y se considera un verdadero caballero.

El lector queda a la espera de lo que pueda acontecer de nuevo en los dominios de los duques. Quienes tanto se burlaron, perecen tener algún que otro as escondido, aunque en estos momentos, difícil es predecir lo que va a suceder. Pera ello, no nos queda otro remedio que esperar los acontecimientos que vienen en el próximo capítulo. El 69.


Foto quijotesca:

Últimamente, Don Quijote pierde hasta la cubierta de su propia historia.


La ilustración pertenece al maestro grabador y pintor de género e historia, Tony Johannot. En otro capítulo ya os presenté un grabado de él. Nació en Offenbach, en Alemania en 1803 y falleció en Paris en 1852. Sus primeros trabajos los realizó con buril pero a partir de 1831 se especializó en pintura. A parte de la edición de 1836 de Don Quijote tiene en su haber grabados para la opera Manon Lescaut y obras de Balzac, Moliere y Nodier entre otros.


Pertenece al ilustrador John Vanderbank de quien se decía era un excelente ilustrador de libros. La edición de 1749 londinense, así lo demuestra. Pero el trabajo de grabado lo realizó Gerard van der Gucht, maestro grabador y marchante de arte de la época. Aparte de sus grandes trabajos, tenía la friolera cifra de treinta hijos.

Este grabado pertenece a Diego de Obregón. Maestro grabador español, nacido en 1658 y falleció tempranamente en 1699. Tiene el honor de haber sido el primer ilustrador de la obra de Cervantes en español en 1674. Lo fue tanto de la primera como la segunda parte. Aunque curiosamente se le recuerda más por sus grabados alegóricos a la fauna.

Su fecha de nacimiento es un poco incógnita, puesto que si nació en 1658, y en 1674 se publico la primera edición ilustrada en español, Diego, tendría solo 14 años cuando realizó los grabados. Todas las consultas que he realizado me dan esa temprana edad.

Aquí tenemos a tres ediciones bastante diferentes la una de las demás, del siglo pasado.

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“Quijote”

Copyright © By Jan Puerta 2010

Texto y fotografías con copyride del autor.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Como mosca a la miel

Quijotiz and Pacino

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Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda

Cap. 2.67

Algunos capítulo de la obra, terminan siendo diálogos reposados entre los dos protagonistas. Como si dos viejos amigos de condición social diferente se encontrasen ante una mesa y hablaran de sus cosas. Por un lado aparece la constante locura de Don Quijote quien en medio de pinceladas lucidas introduce todos los elementos con los cuales fue dotado por Cervantes y que enaltecía al propio caballero. Sus continuas alusiones sobre los encantadores que le persiguen terminan por romper la credibilidad que esconden sus otras aseveraciones en bien del pobre Sancho.

Sancho, mantiene una línea quizás más equilibrada en su personaje. Y más, a estas alturas de la obra. Su personalidad ya no se la puede cambiar nadie. Lo que no entiende, tiende darle su peculiar visión adaptándola a su propia necesidad de hacer creer que sabe de todo sin saber apenas de nada.

El dialogo, no parece propio de una obra que toca a su fin. Incluso el juego pastoral que supone la poesía en sí parece ser la escusa perfecta para renacer en el viejo caballero los ademanes prosísticos que pudiera tener.

Me resulta chocante, casi inaudito que Don Quijote hable con Sancho sobre los sentimientos de Altisidora. A pesar que atenúa aquello que siente ella por el caballero justificando que todo aquello que provoca en enamoramiento…

-¿Qué ha hecho Dios de Altisidora, si ha llorado mi ausencia o si ha dejado ya en las manos del olvido los enamorados pensamientos que en mi presencia la fatigaban?

Don Quijote quiere saber si el “encantado Tosilos” le ha explicado algo más de lo sucedido a Altisidora desde su ausencia.

Por otro lado, dentro del capítulo, Cervantes vuelve a insistir sutilmente sobre el tema de los moriscos, esta vez usando el legado lingüístico a modo de clase magistral si cabe, sobre el origen de ciertas palabras. Buen maestro hubiera sido "Don Quijote" si hubiese dirigido sus pasos a la enseñanza.

No puedo terminar este pequeño resumen sin comentar el pasaje donde todos terminan con el nombre cambiado a instancias del propio Quijote. Parece algo fuera de lugar, pero es necesario releer en más de una ocasión los parajes donde se habla de ello.

Sancho sigue insistiendo en encadenar un refrán detrás del otro. Su personaje, escuda sus falencias gracias a hablar mucho y cada vez mejor. Pero Don Quijote, cuando se trata de hacer rectificar a quien se equivoque, o haga algo mal, no tiene ninguna piedad en utilizar palabras duras que a otros, les afectarían mucha más de la mella que hacen en Sancho.

No obstante, como lector, a veces duele ese aire de soberbio que aparenta tener Don Quijote ante la peculiar personalidad de Sancho. Pero si seguimos la tesis que defiende el hidalgo caballero sobre la aplicación de los refrenes, hemos de sacarnos el sombrero otra vez ante una lección que nos da Cervantes mezclándonosla con un relato de ficción y encantamientos.

Veremos que nos depara ese capítulo 68.

Fotografías quijotescas…

Bueno, un simple autorretrato quijotesco, onírico si cabe, donde me encuentro a punto de ejercer el noble arte de la siesta que no suelo practicar.

No suelo hacerme autorretratos, pero ya llevo tres. Uno que ya visteis hace unos cuantos meses (clic aquí). El de hoy. Y uno que tengo pensado enviarle a Pedro para ilustrar si lo cree conveniente el análisis de los lunes.

Para los vallisoletanos, un rincón tan peculiar como este llega un momento que pasa casi completamente desapercibido. Para uno que viene de fuera, suele ser un motivo a fotografiar. Uno no siempre tiene la oportunidad de estar delante de un lugar tan emblemático como la casa donde vivió durante un tiempo Cervantes.

Aprovecho la ocasión para comentar que “por cuestiones de agenda” –siempre había querido decir esto- no me será posible asistir a la ingesta de buenas viandas y caldos tintos que van a degustar todos los que cada jueves siguen a Pedro Ojeda con esa locura casi única que supone la lectura del Quijote. En mi caso, si pudiera asistir, me encantaría poder haceros una fotografía a todos juntos delante de esta emblemática casa. Pero…

La imagen es un montaje que hice con el descubrimiento virtual de esta edición que data de 1905 firmada por Fidel Pérez Mínguez. En la misma podemos observar el plano interior de la vivienda en sí. Todo un lujo que hoy en día, tengo colgado a modo de cuadro casi delante de donde me pongo a escribir normalmente.

Grabados quijotescos…

Seguimos con la edición de 1880 de Espasa donde cada capítulo empieza con una letra capital. Hoy, la S adopta una forma de serpiente casi gigante a punto de engullirse a un parajito. El motivo no es alegórico a nada de lo que sucede en el capítulo en sí. Supongo.

Con un clic sobre las imágenes las veréis mas grandes.

“Quijote”

Copyright © By Jan Puerta 2010

Texto y fotografías con copyride del autor.