Corrían los años sesenta y en casa había un viejo proyector de súper ocho. Comprado en mal estado por mi Padre y reparado por sus habilidosas manos, las cuales no heredé. En la pared del comedor una sábana blanca de algodón hacia las veces de pantalla de cine. Las luces se apagaban al tiempo que mi Padre con la derecha presionaba el interruptor del proyector y con la izquierda ponía el brazo del tocadiscos encima del surco correspondiente para que unas notas tocadas en un piano sirvieran para amenizar los gags cómicos de los diferentes actores de los años treinta y cuarenta del pasado siglo.
En esos tiempos, las sonrisas eran escasas y las carcajadas habitaban ausencias y recuerdos aun muy presentes como para reírse abiertamente de todo y de todos. Se trabajaba duro, se ganaba poco y había que hacer hervir la olla con lo buenamente se podía conseguir.
En esos tiempos, las sonrisas eran escasas y las carcajadas habitaban ausencias y recuerdos aun muy presentes como para reírse abiertamente de todo y de todos. Se trabajaba duro, se ganaba poco y había que hacer hervir la olla con lo buenamente se podía conseguir.

.- Solo saludarle amigo. Solo saludarle.
Y me aleje calle arriba.
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“Puerta y ventanas”
Bon dia Jan: uns records que ens fan pensar que la posquerra, els temps de ala fam, també van portar coses positives. Però el que m'ha cridat més l'atenció, es la manere reverent que parles les teu pare. AMB MAYÙSCULES.
ResponderEliminarBon día Jan:
ResponderEliminarPara mi el Cine de antes tenía más mérito que el de ahora con todos sus avances.
La mímica del Gordo y el Flaco, yo diría que casi no necesitaba palabras.
Gracies per recordar aquells temps.
Et saludo cordialment desde Valencia.
Jajaja, ¡Que foto mas buena Jan!, y que derroche de imaginación. Sabes que me encantaban el gordo y el flaco?. Me meaba de la risa cada vez que el gordo le daba de hostias al flacucho.
ResponderEliminarLástima que no te quedaste para llamar a esa portezuelas cerca del suelo...
ResponderEliminarA veces pienso que el mundo por el que tú caminas y el que transito yo están en dimensiones diferentes: la foto, impagable. Aunque a mi no me gustaban el Gordo y el Flaco (es que yo era tan flacucho...)
Genial foto y texto, me han hecho recordar esos momentos de la infancia en que todo lo veíamos en blanco y negro
ResponderEliminarPura poesía cinematográfica, yo diría que incluso imaginográfica. Lo he visto todo....
ResponderEliminarEs curioso como algunos objetos guardan relación directa con sus propietarios y parecen que su esencia se transmite con el tiempo. Este caso es muy simpático y, como bien dices, trae recuerdo de otras épocas, aunque esos recuerdos no sean del todo gratos.
ResponderEliminarGran foto, amigo
un abrazo
Qué foto y qué texto. Ojalá todos pudiéramos llamar a las puertas de nuestra infancia.
ResponderEliminarTan imaginativo como siempre.No hay quien pueda contigo. Salutacions.
ResponderEliminarA mi no me terminaban de convencer, Oliver y Hardy. Estaban bien, pero me lo pasaba mejor con otros. Por ejemplo, el genial Charlot o Buster Keaton.
ResponderEliminar¡Qué curiosa fotografía, Jan! Verdaderamente imaginativa.
Un fuerte abrazo.
:)
ResponderEliminar¿Será todo así en el interior de esos apartamentos?
Este post es hijo directo de una bella nostalgia, querido Jan... y si, son inolvidables los entrañables Oliver y Hardy.
ResponderEliminarUn abrazo.
El saludo de la nostalgia
ResponderEliminarBreve pero excelente post
Qué lindo post! poblado de nostalgia.
ResponderEliminarEn mi caso, siempre prefería a los tres chiflados jejej pero reconozco que trascendieron asu tiempo, con su estilo tan particular.
La foto y el texto final, le agregan a post el broche de oro!
Un abrazo.
Jan, solamente vine para dejarte un abrazo, que tengas un buen día.
ResponderEliminarAnouna
me encantaron imágen y letras, curioso, muy curioso, y las letras muy poéticas y bellas.
ResponderEliminarsaludos
entresuelos
Que tiempos aquellos, que viejo soy!Que imaginación tienes Jan. Saludos
ResponderEliminar¡¡ Que buena, Jan, que buena entrada!! De verdad simpatica y curiosa.
ResponderEliminarUn abrazo
no te lo vas a creer pero tengo en casa un libro de laminas de buen tamaño de fotogramas de pelis del gordo y el flaco a la espera de que algun dia se puedan convertir en cuadros para adornar alguna habitación. De momento andan ahí -como tu con tu editor- esperando que les llegue el momento. y les llegará estoy seguro. la foto muy bien y el texto tambien. abrazos
ResponderEliminarSi os fijáis, en la parte de abajo hay unas puertecillas donde duermen los perros de los habitantes de las puertas de arriba. Curiosamente, la puerta grande, donde duerme un gordo perro pachón corresponde al nº 192, y la puertecilla pequeña, donde sin duda duerme un caniche desmedrado corresponde al 194. Que bellos contrastes presenta la vida.
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