
En una plaza cualquiera, sin nombre ni ubicación, unos hombres llamados indígenas intentaban llegar al sol. Una simbiosis entre lo divino, lo eterno y lo terrenal. Hicieron un pacto secreto. Solo ellos saben las condiciones.
Nosotros solo fuimos espectadores sentados en el suelo que los vio crecer.
Días después el sueño no había hecho más que empezar…
Fragmento perteneciente al relato: “Danza al sol”
Bueno, Jan, pues también nos encontramos por este "otro territorio". Me alegro de que así sea.
ResponderEliminarYo también tengo mi particular blog por aquí, que en realidad es la primigenia. "La Comunidad" es una repetición (con un retraso de 4 o 5 post) de mis historias en este "Viajero insatisfecho".
Veo que continuas la línea de tus maravillosas fotos y escritos.
Un abrazo, Jan.