Los peregrinos y la limosna
“Confesiones de Ricote”
Si no quieres quedar atrapado por Don Quijote no hagas clic en este enlace:
Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda
Cap. 2.54
Estos capítulos de acercamiento entre Don Quijote y Sancho, son una delicia en sí mismos por todo lo que se esconde entrelineas. La separación de ambos, es cuestión de días y se deja entrever toda la carga emotiva que en fondo, es la que sustenta a los personajes. Cervantes vuelve a jugar con el tiempo, los recuerdos, la figura desdibujada del poder y esa confesión de Ricote explicándole a Sancho los verdaderos motivos de su “huida”.
El encuentro de Sancho con los peregrinos, devuelve al personaje toda su idiosincrasia. Vuelve a ser el Sancho de siempre. Vuelve a ser creíble. Sancho se encuentra como desde el primer momento en su recobrada nueva faceta. Curiosamente asimila muy bien el venir de más a menos. Aunque este menos sea la base de su grandeza.
Cide Amete, -quien no podía faltar en un capitulo donde se hable del destierro de un morisco-
Nos recuerda por si lo hubiésemos olvidado, sobre el buen corazón caritativo de Sancho. Otro detalle más para reubicar al personaje en su entorno natural.
Por otro lado, los duques, insaciables en su cometido burlesco, preparan a un mayordomo para que este se haga pasar por el hijo del labrador quien huyo en su momento para no tener que enfrentarse a su realidad. Don quijote por su lado, mezcla en deseo de convencer con su acción de valor a los duques, al mismo tiempo que su acto defiende su filosofía que tanto ha pregonado. Pero, Cervantes, nos hace entrar en un juego curioso por su cometido. Nos permite vivir la espera de cuatro días promovida por el duque, -sin duda para preparar bien al mayordomo- al tiempo que nos acerca a los dos personajes.
Antes de la confesión de Ricote, la escena de la comida es todo un lujo de detalles de la época. Yo, que suelo llevar siempre algo en mi zurrón, me siento identificado con ese encuentro tan peculiar e improvisado. En esos aportes individuales cada uno deja entrever sus gustos con aquello que aporta transformándose el conjunto en si en una impagable comilona.
Después vienen las explicaciones, justificaciones de Ricote hacia Sancho, dando a conocer los motivos reales de su salida del país. Una oferta de colaboración bien sustentada por una recompensa de doscientos reales si le ayudaba a recuperar cierto tesoro enterrado por el mismo a lasa fueras del pueblo, rechazada por Sancho, quien a estas alturas, parece que lo único que le interesa es el reencuentro con Don Quiote.
Veremos que sucede en el capítulo 55.

El pasado 8 de octubre de 2009, publiqué una foto quijotesca de Mónica con su primer Quijote. Enlace: http://janpuerta.blogspot.com/2009/10/monasterio-de-cartujos.html
Hoy recupero de esa sesión de fotografías una segunda imagen. Cuando las realice, dude si publicar una u otra. Al final pensé que ya habría tiempo para ello.
Mónica cuando lee, se olvida de todo. Incluso de su fiel “labradora” quien no entiende que pueda estar leyendo en el patio de su casa sin hacerle ninguna carantoña. Y es que a veces, cuando leemos, nos olvidamos de todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Bajo el seudónimo de Gus Bofa se escondía Gustavo Blanchot, quien nació en 1883 y falleció en 1968. Se le ha considerado como uno de los mejores ilustradores humoristas de la primera mitad del siglo XX. Os recomiendo una visita a su web enlace: www.gusbofa.com
El espacio en sí, es de tal sutileza, que si uno entra en la pestaña “ses ovragraves” se quedará un buen espacio de tiempo, disfrutando de sus trabajos gráficos.
http://gusbofa.com/ouvrages.php3
La ilustración pertenece a una edición parisina editada entre 1926 y 1927.

Grabado quijotesco 2
A pesar de ser edición del mismo año, 1922, la diferencia entre Nueva York y Milán eran palpables.
Clic en las imágenes para verlas mejor
“Quijote”
Copyright© By Jan Puerta 2009
Texto y fotografías con copyright del autor
janpuerta@gmail.com
Asi es. Estupendo analisis. Este capitulo es una delicia.
ResponderEliminarUn abrazo.
Estoy casi de acuerdo contigo....Sancho vuelve a la realidad, pero no a lo que fue -mentalmente hablando- ahora es un hombre que la vida le ha hecho abrir los ojos y abandonar los aires de grandeza que su amo le había contagiado....veamos cuando se encuentren ...un abrazo
ResponderEliminarExcelente capítulo. Estoy deseando que Quijo y Sancho se encuentren. Como siempre, tus fotos y grabados MUY interesantes. Besotes quijotescos, M.
ResponderEliminarA mi me ha encantado este capítulo. No deja de sorprenderme la cantidad de fotografías quijotescas que tienes, a cual más bonita.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Qué bueno el enlace con las obras de Gus Bofa!
ResponderEliminarEl otro enlace: www.gusbofa.com está roto.
Besos Bofeados (ay, lo retiro, qué mal que suena).
Un abrazo
Che, el Quijote Milanés se ve un poco mustio...
ResponderEliminarY ya que estoy, en el neoyorkino Sancho se ve como un indio coya o mejor dicho, un tolteca.
ResponderEliminarSi, Si, ya me cayo....
ResponderEliminarNo hay nada como compartir lo que se lleva en un zurrón con quien uno se encuentra en el camino.
ResponderEliminarExcelente la fotografía: me alegro de que la recuperes. Qué concentración en la lectura.
Sancho regresa por donde solía, pero ya no es el mismo. Ahora está desprovisto de la ambición que lo llevó a la ínsula.
ResponderEliminarMuy bien captado el momento de lectura. Cervantes hablando en persona a la lectora.
El dibujo de los siete compartiendo mantel pero no bota, muy interesante.
Un abrazo.