Hace unos años Celso pasaba largas jornadas en la calle. Sus hijos eran unos cabros chicos y había que vestirlos, educarlos y darles de comer, las tres virtudes de un buen padre, que buena plata le costaba. Cuando el sol se ponía, se encerraba en su casa taller y allí hacia las escobas necesarias para salir a venderlas al día siguiente.
Así pasaron los años. Hoy en día, los hijos ya están independizados. Cada uno tiene su profesión. Ya no es necesario el trabajar tanto. Así que sale dos o tres mañanas a vender y dos o tres días para fabricar. Con lo que saca, vive con su mujer.
.- Caprichos ya no tenemos. Comer, ver la televisión y poco más. No hay más.
.- Cuantos años lleva recorriendo los cerros de Valparaíso.
.- No sé. Más de treinta o cuarenta.
.- Y… ¿Valparaíso? Dígame, ¿Cómo era hace ese tiempo?
.- ¡Única! ¡Maravillosa! Una ciudad encantadora.
.- ¿Hoy es diferente?
.- ¡Seguro! No ha sabido envejecer.
Así pasaron los años. Hoy en día, los hijos ya están independizados. Cada uno tiene su profesión. Ya no es necesario el trabajar tanto. Así que sale dos o tres mañanas a vender y dos o tres días para fabricar. Con lo que saca, vive con su mujer.
.- Caprichos ya no tenemos. Comer, ver la televisión y poco más. No hay más.
.- Cuantos años lleva recorriendo los cerros de Valparaíso.
.- No sé. Más de treinta o cuarenta.
.- Y… ¿Valparaíso? Dígame, ¿Cómo era hace ese tiempo?
.- ¡Única! ¡Maravillosa! Una ciudad encantadora.
.- ¿Hoy es diferente?
.- ¡Seguro! No ha sabido envejecer.

.- Y esta ¿adónde se va?
.- Pues no se va. Se queda conmigo. Pero seguramente la verán en diferentes países.
.- Se lo decía por que muchos turistas, me han fotografiado.
.- Entonces… ¡usted ya es famoso!
Mientras sonreía me recitaba los países originarios de quienes ya le habían fotografiado…
.- Francia, Suecia, Japón, Estados Unidos, Alemania, Italia, China, España y…
.- A ver si cuando publique esta conversación con su foto aparece alguien que ya lo conoce.
.- Todo puede ser.
Celso me habla de de uno de sus hijos que se encuentra en el sur. Trabajando y viviendo sin preocupaciones.
.- Una vida tranquila. Sabe que fui a convencerlo a que se regresase a trabajar por aquí y un poco más me quedo allí.
.- Pero hace frio.
.- Cuando uno se siente bien en un sitio, el frio es lo de menos.
.- Pues también tiene usted razón.
Mientras sigue apoyándose en la pared, seguimos conversando con más calma de lo habitual en estas conversaciones. Insisto en el Valparaíso de antes…
.- Y… ¿cómo ve este Valparaíso? usted que lo ha recorrido desde hace tantos años.
.- Yo siento añoranza del viejo “Valpo”. Aquel que cuando salías de casa podías dejar la puerta abierta. Hablabas con todos como lo hacemos ahora. ¡Ay! La nostalgia.
.- Que tiempos, ¿verdad?
.- Pues ya no volverán amigo. Esto ya va por otro camino.
.- Tendremos que adaptarnos.
.- Al menos me queda el recuerdo.
.- El recuerdo de una vida vivida a pie.
Celso, me indica unos cuantos rincones y unos atajos para no subir y bajar tantas escaleras. Se lo agradezco y nos despedimos. La próxima vez lo invitaré a tomar un café. Así podre presumir de haber tomado un café con el último escobero de Valparaíso. Mientras se aleja, me giro a observarlo y cierro los ojos. Celso se va desdibujando en la empinada calle mientras de sus cuerdas vocales sale su maravillosa cantinela… "Esssssscoooooooooooobaaas… Esssssscoooooooooooobaaas… Esssssscoooooooooooobaaas".
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“Haciendo amigos”
Copyright © By Jan Puerta 2009
Estas retratando la historia viva de Valparaiso...es un placer acompañarte!
ResponderEliminarhasta cada rato.
Hola:
ResponderEliminarEs un verdadero lujo para mi haber conocido este personaje a través de la lectura de esta entrada, que he disfrutato leyendo.
Que passis un bon día Jan.
Desde Valencia, Montserrat
Molt interessant la teva histsòria, i molt humana. Ademés la teva narrativa
ResponderEliminares com et dic sempre. inigualable. Amb el teus bloggs estic coneixent Valparaiso tan bé com no podia imaginar mai. Gracies per aixó i que tinguis un bon dia!
Disfruto leyendo tus historias. Esta conversación con el ayer, qué diferentes necesidades y objetivos en la vida. Valparaíso ha envejecido mal, pero entonces, ¿y nuestra querida Europa? ... para eso casi no hay palabras.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Tu galería de personajes es muy entrañable, Jan.
ResponderEliminarCada uno tiene su historia. Vidas de todo tipo, experiencias variadas pero, todos tienen un punto en común. Parecen gente de verdad. Buena gente, que solemos decir.
Sería interesante que ahondaras en estas vidas. Creo que podrías escribir un muy buen libro.
Un fuerte abrazo, amigo.
Me ha parecido muy interesante el testimonio de este hombre cuyo oficio es ya una reliquia. Él es testigo de los cambios de nuestra sociedad y, por tanto, quien mejor puede apreciarlos y hacerlos apreciar a otros. Gracias por compartir tu trabajo Jan. Saludos.
ResponderEliminarExiste en Sanlúcar un trabajador del esparto...creo que será casi único e sus tareas...me acordé al leer esto...un abrazo
ResponderEliminarHermoso testimonio me encantó un beso
ResponderEliminarOtro fantastico personaje, parece sacado del pasado, escobero, poquito debe sacar hoy en dia, seguramente los que le compran deben de ser gente que tambien añora el Valpo de antes...
ResponderEliminarHola jan, que personaje! otro de esos entrañables de los tuyos, de los que estamos recordando o conociendo de tu manita y siempre es un placer, hoy que vengo a tu casita con tiempo, lo disfruto...un placer leerte...¡como de costumbre!
ResponderEliminarTe dejo un abrazote
Al menos Don Celso tiene nítidos los buenos recuerdos de nuestros pueblos y ciudades de antaño. Los de nuestra generación alguno nos queda, pero por desgracia, nuestros hijos sólo podrán percibir su literatura, y nuestros nietos, su arqueología. Un saludo Jan
ResponderEliminar¡Qué escobas tan chulas hace este D Celso! Son las mejores para barrer las hojas del Otoño. En este mundo donde todo lo hacen los chinos es entrañable encontrarse con estos artesanos que se resisten a cerrar el chiringuito.
ResponderEliminarUn placer leer estas entradas.
Me gustaría comprarle una escoba. Cuántas cuestas hay que subir y bajar en una vida.
ResponderEliminarUn diálogo muy tierno. Siempre me gustó escuchar a la gente mayor, tienen mucho que contar... y nosotros mucho que aprender. Un saludo.
ResponderEliminarQuantes vivencies tens, aixo si que es enriquidor. M'agrada llegir-les i sento una sana enveja de toto aixó.
ResponderEliminarSalut
Ya quedan tan pocos artesanos y artistas, que lo son! Cada pieza es única..
ResponderEliminar¡Qué bueno pasear contigo e ir al encuentro de estos Amigos, que lo son ya, de todos nosotros..
Gracias por ello, Jan..i Petons, molts...
Em costa seguir el ritme... i em sap greu.. arribar tard a les teves Entrades.. el temps és el meu enemic..
Hola Jan!
ResponderEliminarVengo a recorrer uno de tus espacios por las visitas que hiciste en mi rinconcito.
Hermosa historia la de don Celso...quedan pocos artesanos en todos lados. Y bellos los recuerdos de su ciudad.
Sigo recorriendo...es un verdadero placer leer estas historias!
Saludos!
Eres único retratando personajes, Jan
ResponderEliminarBONA,FEINA JAN,,,
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